El clericó es una bebida fresca a base de vino blanco, frutas de estación cortadas en cubos, un poco de azúcar y soda o jugo, servida bien fría. Para prepararlo alcanza con macerar la fruta con el azúcar, sumar el vino y dejarlo reposar en la heladera al menos dos horas antes de servir. Es un clásico de las fiestas de fin de año y de los asados de verano en toda la Argentina.
A diferencia de la sangría, que suele hacerse con vino tinto, el clericó argentino tradicional lleva vino blanco, aunque también hay versiones con rosado y espumante. En Mendoza, donde sobran buenos blancos y fruta fresca en verano, es casi una obligación en la mesa de diciembre. Acá va la receta paso a paso, con cantidades, trucos y variantes.
Ingredientes del clericó (para 2 litros, unas 8 copas)
- 1 botella de vino blanco de 750 ml (frutado, joven y seco o apenas dulce).
- 1 kilo de frutas de estación, en total: durazno, damasco, ananá, frutillas, manzana, banana, uvas, kiwi o melón.
- 1 naranja y 1 limón (jugo y algunas rodajas).
- 3 a 5 cucharadas de azúcar, según el dulzor del vino y de la fruta.
- 500 ml de soda, agua con gas o jugo de naranja exprimido.
- Opcional: un chorrito de licor de naranja, menta fresca y canela en rama.
- Hielo a gusto.
Cómo hacer clericó paso a paso
- Lavá y cortá la fruta en cubos pequeños, de un tamaño que entre cómodo en una copa o se pueda comer con cucharita. Pelá las frutas de cáscara dura (ananá, kiwi, melón) y dejá con piel las que la tienen fina (durazno, manzana, uva).
- Macerá: colocá la fruta en una jarra grande o una ponchera, sumá el azúcar, el jugo de medio limón y el de la naranja. Mezclá suave y dejá reposar unos 15 minutos para que larguen su jugo.
- Agregá el vino bien frío y, si querés, el licor. Revolvé con cuchara de madera.
- Refrigerá entre 2 y 4 horas, tapado. Así la fruta absorbe el vino y el vino toma el aroma de la fruta.
- Al momento de servir, sumá la soda o el jugo, el hielo y unas hojas de menta. Probá y ajustá el dulzor.
- Serví en copas o vasos con un poco de fruta en cada uno y una cucharita para comerla al final.
Qué vino usar para el clericó
No hace falta un vino caro, pero sí uno que esté bien: un vino defectuoso arruina el resultado aunque lleve mucha fruta. Algunas opciones que funcionan muy bien con lo que se produce en Mendoza:
- Torrontés: aromático, floral y frutado, le da al clericó un perfume intenso. Conocé más sobre esta cepa en nuestra nota sobre el Torrontés.
- Chenin o Sauvignon Blanc: frescos y con buena acidez, ideales para días de mucho calor.
- Chardonnay joven, sin paso por madera: aporta cuerpo y notas de fruta tropical. Lo explicamos en la guía del Chardonnay.
- Dulce natural o tardío: si se usa, conviene reducir o eliminar el azúcar.
Evitá los blancos con mucha madera: el roble choca con la fruta fresca y le da un gusto pesado.
Las mejores frutas para el clericó
La regla es usar fruta de estación, madura pero firme, para que no se deshaga en el vino. En el verano mendocino hay de sobra:
- Duraznos y damascos: la base clásica del clericó cuyano.
- Frutillas y cerezas: dan color y un toque ácido. Las frutillas conviene sumarlas cerca del momento de servir.
- Ananá y naranja: aportan acidez y frescura.
- Manzana verde y uva: le dan textura crocante.
- Banana: es tradicional en muchas casas, pero se oscurece rápido; agregala al final.
- Melón o sandía: refrescan, aunque largan mucha agua y pueden diluir la bebida.
Variantes del clericó
Clericó con espumante
Reemplazá la soda por una botella de espumante extra brut, bien frío, que se agrega justo antes de servir. Es la versión festiva por excelencia para Navidad y Año Nuevo.
Clericó rosado
Con un rosado de Malbec o de Pinot Noir y frutos rojos (frutillas, frambuesas, cerezas), queda un clericó de color intenso y sabor más frutado.
Clericó sin alcohol
Para chicos, embarazadas o quien vaya a manejar: reemplazá el vino por jugo de uva blanca o de manzana y completá con agua con gas. Se prepara igual y se puede servir a toda la familia.
Clericó con helado
Un clásico de sobremesa: se sirve en copa con una bocha de helado de limón o de crema. Funciona como bebida y postre a la vez.
Consejos para que salga perfecto
- Todo frío: vino, fruta y soda deben salir de la heladera. Si usás mucho hielo, se aguanta.
- No te pases con el azúcar: la fruta madura ya endulza. Empezá con poco y corregí al final.
- Prepararlo con anticipación, pero no más de 6 a 8 horas: después la fruta se ablanda demasiado.
- La soda, siempre al final, para que no pierda el gas.
- Se conserva en la heladera, tapado, hasta el día siguiente, aunque la fruta pierde textura.
Con qué acompañar el clericó
Es ideal para acompañar picadas, ensaladas frescas, pescados y comidas livianas de verano. En la mesa navideña va bien con vitel toné, lengua a la vinagreta o pollo frío. Y si la reunión es mendocina de verdad, nada mejor que unas empanadas mendocinas al horno antes del asado.
Como toda bebida con alcohol, conviene tomarlo con moderación y nunca manejar después de beber. Los menores de 18 años no deben consumir alcohol: para ellos está la versión sin alcohol.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre clericó y sangría?
El clericó tradicional se prepara con vino blanco y mucha fruta en cubos; la sangría, de origen español, se hace con vino tinto, cítricos y a veces licor o brandy.
¿Cuánto tiempo antes se prepara el clericó?
Lo ideal es dejarlo reposar en la heladera entre 2 y 4 horas antes de servir. La soda o el espumante se agregan en el momento.
¿Se puede hacer clericó con vino tinto?
Sí, aunque en ese caso se parece más a una sangría. Conviene usar un tinto joven y frutado, sin madera.
¿Cuánto clericó calcular por persona?
Para una reunión de verano, entre 2 y 3 copas por persona es una referencia razonable: con una botella de vino más la soda se sirven unas 8 copas.
Un clásico fácil para el verano
El clericó es una de esas recetas que no fallan: pocos ingredientes, un buen vino blanco, fruta madura y paciencia para dejarlo enfriar. Con las frutas del verano mendocino y la enorme variedad de blancos de la provincia, es la forma más simple de brindar en las fiestas o refrescar una tarde de calor.
Fuentes: elaboración propia de la redacción de Box Diario; Instituto Nacional de Vitivinicultura (inv.gob.ar) sobre cepas blancas; Ministerio de Salud de la Nación sobre consumo responsable de alcohol.


