Un incidente de rabia al volante escaló a niveles de violencia extrema en la YPF de Avenida Champagnat, en Las Heras, protagonizado por un conocido empresario mendocino. La víctima, con la cara fracturada, radicó la denuncia, revelando el motivo banal detrás de la brutal golpiza.
Un nuevo caso de rabia y violencia al volante sacudió a la sociedad mendocina. El escenario fue la concurrida estación de servicio YPF Champagnat, en Las Heras, donde una simple discusión por quién iba primero en la fila de combustible escaló a una agresión brutal que terminó con una persona con fracturas faciales y hospitalizada.
El agresor, identificado como un conocido empresario del rubro inmobiliario, fue grabado por testigos en el momento en que descendió de su vehículo y, tras una acalorada discusión, golpeó con saña al otro automovilista. Lo que provocó la rabia fue la presunta interrupción de la fila por parte de la víctima. La banalidad del motivo, contrastada con la gravedad de las lesiones, causó una inmediata indignación social.
La víctima, un hombre de 45 años, fue trasladado al Hospital Central con doble fractura de mandíbula y pómulo, y ya radicó la denuncia penal contra el empresario por lesiones graves. Las cámaras de seguridad de la YPF Champagnat y los videos grabados por los testigos son la prueba clave para la fiscalía que investiga el caso de violencia urbana.
El incidente puso nuevamente en el centro del debate la intolerancia y la rabia que se desata en las calles de Mendoza. Psicólogos sociales consultados por Box Diario advierten sobre el aumento de la irritabilidad y la falta de control de impulsos en el contexto post-pandemia, donde la presión económica y social actúa como un detonante. El caso del empresario, lejos de ser un hecho aislado, es un síntoma de una rabia colectiva que explota por motivos mínimos. El accionar judicial es ahora el foco de atención, en busca de una condena ejemplar que frene este tipo de violencia gratuita.


