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    El fenómeno astral que solo sucede cada 18 años y se vio en la Cordillera de Mendoza

    Los cielos mendocinos fueron testigos de una conjunción cósmica que no se repetirá en casi dos décadas. Astrónomos explicaron por qué este evento, visto desde la precordillera, fue particularmente impactante.

    Las noches claras de Mendoza, especialmente aquellas que se extienden sobre el majestuoso telón de fondo de la Cordillera de los Andes, a menudo brindan espectáculos celestes. Pero lo que ocurrió anoche no fue una simple Luna llena; fue la manifestación de un fenómeno astral excepcionalmente raro, una «Mega-Superluna» o, más técnicamente, un evento que combina la máxima cercanía orbital con una alineación específica que potencia su tamaño y brillo, algo que solo se repite en ciclos de Saros de aproximadamente 18 años.

    La Superluna se produce cuando la Luna llena coincide con el perigeo, el punto de su órbita más cercano a la Tierra. Si bien esto ocurre varias veces al año, el evento presenciado en Mendoza tuvo la particularidad de coincidir con otros factores orbitales que la hicieron aparecer hasta un 15% más grande y un 30% más brillante que una Luna llena promedio.

    Para los observadores en la precordillera mendocina, el impacto visual fue dramático. La baja humedad y la altitud de la región ofrecieron una atmósfera ideal para la observación. El fenómeno del «engaño lunar» (la ilusión de que la Luna parece más grande cuando está cerca del horizonte, debido a referencias visuales terrestres como montañas o edificios) se magnificó. Al levantarse sobre los picos nevados del Aconcagua, la Luna adquirió proporciones míticas, convirtiendo a la provincia en un observatorio natural privilegiado.

    El asombro no es solo estético. Los astrónomos locales explicaron que estos eventos tienen implicaciones reales en las fuerzas gravitacionales. Si bien su efecto en el clima es mínimo o nulo, la Superluna sí ejerce una influencia notoria en las mareas oceánicas, generando mareas vivas más pronunciadas, aunque esto se perciba menos en una provincia sin costa como Mendoza.

    Fotógrafos y aficionados a la astronomía se movilizaron a puntos estratégicos, como el Cerro de la Gloria o las cercanías del Manzano Histórico, para capturar el momento. El resultado fueron imágenes de una belleza impactante que circularon en redes, demostrando que, a pesar de los avances tecnológicos, los fenómenos astrales continúan generando una profunda sensación de pequeñez y maravilla.

    Este evento nos recuerda la danza cósmica que rige nuestro planeta. Para los mendocinos que lo presenciaron, queda la certeza de haber compartido un momento único con el cosmos, una imagen que tardará casi dos décadas en repetirse con tal magnitud.

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