El concepto de que la Medicina Estética es solo para mujeres quedó obsoleto: clínicas y consultorios de Mendoza reportan un aumento sorprendente en la demanda de tratamientos por parte de Varones de todas las edades. La explosión de esta tendencia no solo causa asombro en el sector salud, sino que impulsa la aparición de servicios «masculinizados».
Mendoza, conocida por sus vinos y paisajes, está experimentando una revolución silenciosa en sus consultorios: el auge de la Medicina Estética entre Varones. Lo que hace apenas cinco años era una consulta esporádica, hoy se ha convertido en un flujo constante que representa ya casi el 35% de la clientela total en las clínicas de alta gama, un número que causa asombro en el sector.
La tendencia se debe a un cambio cultural profundo, impulsado en gran medida por la visibilidad en redes sociales y la creciente presión social por una apariencia juvenil y cuidada. Los Varones mendocinos, desde empresarios de 40 años hasta jóvenes profesionales de 25, ya no temen invertir en su aspecto.
El dermatólogo Dr. Guillermo Suárez, con práctica en Ciudad de Mendoza, explica que el perfil del paciente ha cambiado: «Antes venían por una cicatriz o una depilación. Ahora vienen a pedir un lifting sin cirugía o un aumento en la proyección mandibular. Quieren un rostro más ‘marcado’, no solo más joven».
Los tratamientos más solicitados por Varones en Mendoza:
- Toxina Botulínica (Bótox): Para suavizar las líneas de expresión de la frente y el entrecejo, pero con un enfoque en mantener un aspecto natural y «masculino».
- Rellenos de Ácido Hialurónico: Aplicados para definir la línea de la mandíbula (mandibuloplastia) y dar un aspecto más firme y cuadrado al rostro.
- CoolSculpting (Criolipólisis): Tratamientos no invasivos para eliminar depósitos de grasa localizados, especialmente en los flancos y el abdomen, sin pasar por el quirófano.
- Tratamientos Capilares: Desde mesoterapia hasta injertos capilares, debido a la preocupación por la calvicie temprana.
La Medicina Estética masculina en Mendoza se está adaptando con rapidez. Las salas de espera se rediseñan para ser más neutras y la publicidad ahora se centra en el rendimiento profesional y la confianza, no solo en la vanidad. Este boom demuestra que el cuidado personal ya no tiene género y redefine lo que significa la belleza y el bienestar en la sociedad mendocina.


