El sistema judicial argentino no siempre es sinónimo de rapidez o eficiencia, pero a veces entrega sentencias que renuevan la esperanza en la justicia y en la protección de los ciudadanos más vulnerables. Tal es el caso de una mujer de 87 años que finalmente vio el final de su calvario judicial, una batalla legal que se extendió por 12 años y fue iniciada, para su dolor, por sus propios hijos.
La esperanza reside en la contundencia del fallo que, de manera unánime, falló a favor de la anciana. El cumplimiento de la promesa se da al describir la maniobra legal. El calvario judicial comenzó cuando los hijos de la mujer, motivados por la avaricia y el deseo de heredar anticipadamente, intentaron declararla incapaz, alegando una supuesta demencia senil inexistente para tomar control de sus bienes.
La sentencia no solo desestimó el pedido de incapacidad, basado en pericias psicológicas exhaustivas, sino que restableció la plena autonomía legal y financiera de la mujer. El fallo inédito advierte sobre la «violencia económica intrafamiliar» y la «malicia procesal» utilizadas por los demandantes para hostigar a su madre.
El calvario judicial de la mujer es un símbolo de los problemas que enfrenta la tercera edad, a menudo víctima de abusos por parte de sus propios familiares. La esperanza se debe a que la Justicia ordenó no solo la desestimación de la causa, sino también una reparación económica a favor de la madre, obligando a los hijos a pagar las costas del juicio por mala fe. El caso establece un precedente importante que desalienta el uso del derecho para cometer abusos contra los adultos mayores. El fin del calvario judicial es un respiro y un mensaje claro de la Justicia.


