| Han pasado seis meses desde que la peor tragedia sanitaria vinculada a la droga en la historia reciente de Argentina, causada por el fentanilo mezclado con cocaína, enlutó a la sociedad con un saldo escalofriante de 173 fallecidos y cientos de intoxicados. La angustia no cesa para las familias de las víctimas, que observan con frustración la lentitud del proceso judicial que, si bien tiene 14 procesados y 6 detenidos, aún no esclarece la autoría intelectual del envenenamiento masivo. |
El Fentanilo , un opioide sintético 50 veces más potente que la heroína, apareció de manera inesperada en la escena del narcotráfico argentino, provocando una ola de muertes fulminantes. La investigación ha logrado desmantelar parte de la cadena de distribución, pero la pregunta clave sigue sin respuesta: ¿fue un error en el corte de la droga o un acto deliberado para eliminar a la competencia o generar pánico? La angustia de los dioses es doble: la pérdida irreversible y la sensación de impunidad. Los procesados responden por la venta de la droga adulterada, pero la justicia busca desesperadamente el eslabón que introdujo el Fentanilo en la cadena. Este caso debe ser una alarma roja para Mendoza, una provincia con un consumo creciente de sustancias, obligando a las autoridades sanitarias y de seguridad a prepararse para la posible llegada de esta droga mortal. La lección de esta tragedia es que la inacción tiene un precio demasiado alto en vidas humanas.


