La investigación policial por el confuso y violento episodio de Luján, donde un hombre fue acribillado a balazos, ha tomado un giro macabro y angustiante. El acompañante del hombre acribillado, que se creía prófugo, fue hallado muerto en un zanjón cercano al lugar del crimen. Este descubrimiento genera una profunda angustia en la comunidad y confirma que el crimen es parte de una trama mucho más oscura.
La angustia se debe a la brutalidad de la escena. El cuerpo del acompañante fue encontrado en un zanjón de riego, con signos de haber sido golpeado antes de morir, aunque la causa de la muerte aún está bajo investigación. El hallazgo demuestra que el hombre acribillado no fue la única víctima y que el móvil del crimen va más allá de un simple robo. La hipótesis que maneja la fiscalía es un ajuste de cuentas vinculado al narcotráfico o a una disputa territorial.
La angustia de los familiares de ambas víctimas es inmensa. El hombre acribillado y su acompañante eran conocidos en la zona por tener un pasado conflictivo. La policía de Luján ahora debe reconstruir la cronología de los hechos: la aparición del cuerpo en el zanjón confirma que la escena inicial del crimen fue alterada, y que el acompañante fue asesinado después o en un lugar diferente.
La angustia de la comunidad mendocina es un reflejo de la violencia sin control que azota al Gran Mendoza. El hallazgo en el zanjón es un recordatorio de la vulnerabilidad de la seguridad en la zona. La Justicia se ha comprometido a investigar el crimen hasta el final. La angustia solo cesará cuando los culpables de la muerte del hombre acribillado y su acompañante sean puestos tras las rejas.


