La disputa por la coparticipación y las obras paralizadas escaló a un nivel dramático con la acusación de Santa Fe a la Casa Rosada. El Gobernador Pullaro afirmó sin rodeos que el federalismo está siendo sacrificado para mantener a los «barones del Conurbano».
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, desató una tormenta política que resonó en todas las provincias del interior, incluida Mendoza, al explotar públicamente contra la Casa Rosada por la persistente y desigual distribución de los subsidios al transporte y la energía. La crítica fue directa y generó indignación en el interior: el gobierno de Milei sigue subsidiando al conurbano bonaerense a expensas de las arcas provinciales.
El eje de la bronca federal radica en una cifra demoledora: mientras el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sigue recibiendo transferencias millonarias para mantener tarifas bajas en colectivos y servicios, el resto de las provincias debe afrontar el costo de la quita de subsidios con fondos propios. Esto obliga a los gobiernos provinciales a elegir entre subir las tarifas de manera brutal o desviar fondos de áreas sensibles como la salud y la educación.
Pullaro no se anduvo con rodeos y acusó al gobierno nacional de mantener una «doble vara» y de sacrificar el federalismo en el altar de la política bonaerense. «Se dice que se está ajustando, pero ese ajuste lo paga el interior, no el Conurbano. Es dinero que mantiene a los mismos barones de siempre», afirmó el gobernador en una conferencia que se hizo viral. Esta disputa va más allá del color político; es un reclamo legítimo por la equidad en la coparticipación. La provincia de Mendoza, que también sufre la asimetría de subsidios, observa atentamente el desenlace, pues esta es una batalla que el interior del país debe ganar para garantizar su propia sustentabilidad financiera.


