La madrugada del lunes se tiñó de tragedia en el Carril Maza cuando un automovilista perdió el control de su vehículo. A pesar del rápido accionar de bomberos, el hombre de 70 años murió atrapado en el interior del habitáculo.
La madrugada de hoy se vistió de tristeza en el Carril Maza, en el departamento de Maipú, tras un trágico siniestro vial. Un hombre de 70 años encontró un doloroso final luego de que su vehículo volcara de manera violenta y terminara sumergido en una acequia profunda, transformando un canal de riego en su trampa mortal. La víctima, identificada preliminarmente como Juan C. F., quedó atrapada en el habitáculo, sin poder ser rescatada a tiempo.
El accidente, ocurrido cerca de las 4 de la mañana, movilizó rápidamente a personal de la Policía Vial y Bomberos Voluntarios de Maipú. Según los primeros informes, el conductor, que viajaba solo, perdió el control de su automóvil por causas que aún se investigan (se presume que la calzada húmeda o una distracción pudieron ser factores). El auto se despistó, impactó contra el borde de la cuneta y volcó en Maipú lateralmente, quedando el techo y una parte de la cabina bajo el nivel del agua.
A pesar de los esfuerzos desesperados de los rescatistas y de algunos vecinos que intentaron ayudar con cuerdas, la posición del vehículo y la fuerza del agua hicieron imposible el rescate inmediato. Cuando finalmente lograron liberar al hombre de 70 años, ya era demasiado tarde; el deceso se confirmó en el lugar. La acequia del Carril Maza, una estructura de riego vital para la agricultura local, se convirtió en un peligroso obstáculo fatal.
El fiscal de turno ordenó las pericias de rigor para determinar la velocidad a la que circulaba el vehículo y descartar cualquier otra causa. Este lamentable suceso vuelve a poner en el centro del debate el peligro de las grandes acequias en las rutas mendocinas. Si bien son necesarias para la irrigación, la falta de barreras de contención o la altura excesiva de los bordes las convierten en un riesgo latente, especialmente de noche.
La comunidad de Maipú lamenta profundamente la pérdida del vecino. Este doloroso final sirve como un recordatorio sombrío de la fragilidad de la vida y la necesidad urgente de extremar las precauciones al conducir, especialmente en las madrugadas y cerca de los cauces de agua, que pueden volverse trampas mortales en cuestión de segundos.


