La Unión Cívica Radical de Mendoza está viviendo una efervescencia de tensiones internas a menos de un año de las elecciones legislativas. Tres sectores clave dentro del oficialismo provincial están pugnando por el control del partido, poniendo en jaque la gobernabilidad.
A pesar de gozar de una cómoda mayoría en la legislatura, el oficialismo mendocino, liderado por la UCR, se encuentra inmerso en una «triple interna» que ha elevado la tensión política a niveles que ya desvelan al gobernador. Esta disputa por el control del partido, desatada por las futuras candidaturas legislativas de 2026, amenaza con dividir el frente y debilitar la gestión en un momento clave de ajuste fiscal y lucha contra la sequía hídrica.
La tensión se articula en tres grandes facciones: el sector «histórico» que apoya la línea del exgobernador; la nueva guardia que busca renovar los cuadros y desmarcarse de las figuras tradicionales; y un tercer grupo, que coquetea con la Casa Rosada y busca un acercamiento estratégico al Gobierno Nacional para asegurar fondos y apoyo político. La pugna es por la distribución de los lugares en las listas, pero el trasfondo es la definición del futuro liderazgo de la UCR mendocina.
La principal preocupación del gobernador es que esta tensión interna se traslade a la Legislatura, paralizando proyectos clave como el nuevo endeudamiento para infraestructura o la reforma de la matriz energética. Una UCR dividida es una UCR débil, lo que podría facilitar el crecimiento de la oposición en un contexto de malestar social por la inflación y los tarifazos.
Los Focos de Tensión Clave en la UCR:
- La Sucesión del Liderazgo: El sector joven reclama mayor espacio y el desplazamiento de los dirigentes que han ocupado cargos durante décadas.
- Relación con la Nación: La tensión es alta entre quienes quieren confrontar al Gobierno Nacional por el reparto de fondos y quienes prefieren una postura más pragmática y colaborativa.
- Municipios vs. Provincia: La puja de poder entre los intendentes y la Casa de Gobierno por el manejo de los recursos y la asignación de obras.
La UCR de Mendoza, históricamente un partido unido y disciplinado, se enfrenta a un desafío inédito. La tensión que genera la triple interna es un foco de inestabilidad que podría costar caro en las urnas. El valor de este análisis para Box Diario es anticipar los movimientos políticos que definirán el futuro de la provincia.


