Vecinos de Guaymallén no podían creer la escena que presenciaron: una cuadrilla municipal completó el trabajo de asfalto justo donde había un visible escape de agua. La obra, que durará pocas semanas, generó un reclamo masivo por el despilfarro de recursos y la falta de planificación.
La Obra Pública Guaymallén se ha convertido en el centro de una ola de indignación vecinal, luego de que circularan videos y fotografías que documentan una situación absurda e inaceptable. Una cuadrilla de operarios fue captada mientras procedía a asfaltar calle Guaymallén (Calle X, intersección con Y) a pesar de la presencia de una notoria y persistente pérdida de agua proveniente de una cañería rota. El despilfarro de recursos hídricos y la falta de coordinación en la gestión de obras generaron un repudio unánime.
Los vecinos de Guaymallén, testigos de la escena, no tardaron en grabar el momento en que el asfalto caliente era depositado sobre la calzada húmeda, justo donde el agua brotaba sin parar. Los reclamos no solo apuntan al municipio por la falta de supervisión y planificación, sino también a la empresa AYSAM (Agua y Saneamiento Mendoza), que no logró reparar la cañería a tiempo. La indignación se basa en una premisa simple: el asfalto colocado sobre una superficie húmeda y con presión de agua subterránea no durará más que unas pocas semanas, lo que obligará a romper el nuevo pavimento para reparar la cañería, implicando un doble gasto para el Estado.
Este tipo de desatinos en la Obra Pública Guaymallén son particularmente sensibles en Mendoza, una provincia desértica donde el agua es el recurso más preciado y escaso. El hecho de que se haya priorizado terminar el asfalto antes de solucionar la pérdida de agua es visto como una burla a los ciudadanos que cumplen con el pago de impuestos. Los especialistas en infraestructura vial advierten que la falta de base seca hará que el asfalto se fisure rápidamente, generando baches y más complicaciones para el tránsito en poco tiempo.
El municipio, a través de un comunicado escueto, alegó que la obra tenía un plazo estricto de finalización y que la reparación de AYSAM se demoró de forma imprevista. Sin embargo, la explicación no hizo más que alimentar la indignación de los contribuyentes, quienes exigen responsabilidades por el dinero público invertido en una obra con fecha de caducidad. El caso de asfaltar calle Guaymallén sobre el agua se ha tomado como un símbolo de la ineficiencia y la mala gestión que afecta a la provincia.


