Un informe científico pone la lupa en cómo la ubicación geográfica de Mendoza impacta en el reloj biológico de sus estudiantes. La diferencia con el huso horario oficial genera consecuencias directas en el rendimiento académico y el descanso juvenil.
Un reciente estudio científico en cronobiología ha generado sorpresa al revelar que, debido a la ubicación geográfica de la provincia, los estudiantes de Mendoza inician sus actividades escolares con un desfase de luz natural significativamente mayor que en el resto del país. El increíble motivo se encuentra en el Huso Horario Mendoza, que, aunque comparte el GMT-3 con el resto de Argentina (UTC-3), se encuentra mucho más al oeste, lo que provoca que el amanecer y, por lo tanto, el reloj biológico, comience más tarde.
La investigación demostró que la hora solar real en la provincia tiene hasta 60 minutos de diferencia con la hora oficial durante gran parte del año, especialmente en invierno. Esto significa que cuando el reloj marca las 8:00 A.M. en el aula de Godoy Cruz, el cuerpo de los alumnos mendocinos, guiado por la luz solar, siente que aún es mucho más temprano. Este desfasaje crónico se conoce como jet lag social. La sorpresa no es solo científica, sino social, ya que este fenómeno impacta directamente en el rendimiento académico y la salud.
Los resultados del estudio, que incluyeron a miles de alumnos de escuelas secundarias, son contundentes: el Huso Horario Mendoza desajustado con el ritmo biológico conlleva una menor calidad del sueño y una dificultad mayor para concentrarse en las primeras horas de clase. En términos prácticos, esto significa que la primera hora de clase en Mendoza es biológicamente menos productiva que en una provincia del litoral. El estudio sugiere que la Secundaria Flexible que se debate implementar debería considerar el factor cronobiológico.
La comunidad educativa y los padres han recibido la noticia con sorpresa y han reabierto el debate sobre la necesidad de adecuar los horarios escolares. Si bien un cambio en el huso horario nacional es complejo, el estudio propone comenzar las clases en la secundaria al menos media hora más tarde. La evidencia científica es clara: los adolescentes, en particular, tienen una tendencia natural a acostarse y despertarse más tarde. Ajustar el horario escolar a la hora solar de Mendoza no es solo una medida de comodidad, sino una política de salud y rendimiento educativo esencial.


