El Gobierno movió fichas estratégicas en Casa Rosada y armó un nuevo círculo de poder con dos nombres que definen el rumbo económico. El hermetismo sobre las primeras directrices genera gran expectativa y preocupación entre los gobernadores.
El presidente Javier Milei convocó de urgencia a una intensa agenda en Casa Rosada, cristalizada en la reactivación de su «mesa chica», el círculo de máxima confianza que ahora opera como el verdadero motor de las decisiones estratégicas. La movida, oficializada este miércoles, marca un quiebre respecto al esquema original y consolida la influencia de figuras que hasta hace poco se mantenían en un segundo plano operativo. El nombre que resonó con mayor fuerza fue el del flamante ministro del Interior, Diego Santilli, cuya incorporación inminente a este núcleo duro fue el primer gran secreto revelado. Junto a él, una figura de la Secretaría General de la Presidencia se consolida como el segundo hombre clave, tejiendo la red de comunicación fina con el establishment y los gobernadores.
La reunión de Gabinete que precedió a la activación de esta mesa de máxima importancia se centró en dos ejes: la estrategia legislativa de cara al Presupuesto 2026 y la coordinación de las fuerzas de seguridad ante los crecientes conflictos sindicales. Sin embargo, las filtraciones de la mesa chica apuntan a un debate mucho más profundo y secreto: el calendario para la eliminación total del cepo cambiario y un plan de contingencia ante la inminente publicación del dato de inflación de octubre. La principal preocupación es cómo gestionar la expectativa social en medio de una recesión que se extiende más de lo previsto. Santilli, con su expertise en negociaciones políticas, recibió la misión de desactivar cualquier foco de conflicto con los mandatarios provinciales antes de que el debate presupuestario escale a una crisis.
Los analistas interpretan que esta nueva estructura busca darle al Gobierno la agilidad que había perdido con un Gabinete más amplio y menos coordinado. La reducción del círculo íntimo implica una centralización del poder de fuego, lo que a su vez genera fricciones internas con ministros que ven disminuida su capacidad de influencia. El enigma sobre las directrices exactas que salieron de esa primera reunión sigue alimentando la especulación. Lo que sí es un hecho es que la dupla Santilli y el estratega de la Secretaría General se han convertido en el canal exclusivo para las decisiones sensibles. La ciudadanía espera que este cambio se traduzca en una hoja de ruta económica más clara y predecible, mientras que el arco opositor observa con lupa la concentración de poder, temiendo que se repitan esquemas de gestión que privilegian la lealtad por sobre la diversidad de opiniones técnicas. Las próximas 48 horas, con el anuncio de inflación, serán la primera prueba de fuego para esta renovada cúpula de poder. Las decisiones tomadas hoy en secreto definirán la estabilidad económica y social de los próximos meses.


