La Legislatura de Mendoza aprobó el Presupuesto 2026, pero un análisis exhaustivo reveló un aumento de impuestos que pasó desapercibido para la mayoría. Este ajuste fiscal silencioso, que afectará a miles de mendocinos, ha generado una justificada ola de indignación ciudadana.
La Legislatura de Mendoza aprobó el Presupuesto 2026, pero el análisis de la letra chica reveló que, además de las actualizaciones inflacionarias habituales, se escondía un «nuevo aumento de impuestos» que nadie había visto ni debatido públicamente, generando una indignación total en los contribuyentes.
El ajuste oculto se centra en las Tasas por Servicios a la Propiedad (Tasa Municipal), pero a través de un mecanismo indirecto. Los municipios han modificado las «bases imponibles» de cálculo, revalorizando de manera discrecional los terrenos y las construcciones por encima de los índices inflacionarios. Esto significa que el porcentaje de aumento final que pagarán los mendocinos superará holgadamente las proyecciones de inflación.
La indignación radica en la falta de transparencia. El gobierno provincial y los municipios se escudaron en las «actualizaciones» del presupuesto, mientras que el aumento real de la presión fiscal se camufló en modificaciones técnicas de las tasas. Para una familia de clase media, esto se traduce en un golpe directo al bolsillo, afectando el valor de sus propiedades y el costo de vida. Las asociaciones de defensa del contribuyente están preparando recursos legales contra lo que consideran un «impuestazo solapado» que afecta la ya deteriorada economía familiar.


