La aparente calma de los dólares financieros (MEP y CCL) es una ilusión. Los analistas del mercado mendocino han puesto la lupa en un «factor oculto» que, de activarse, podría hacer explotar la brecha cambiaria por encima del 50% y desatar una nueva alerta financiera en el país. Este factor no es interno, sino una decisión estratégica de los grandes fondos de inversión internacionales.
El factor oculto es la «tasa de interés de los T-Bills (Bonos del Tesoro de EE.UU.)». Cuando la Reserva Federal sube esta tasa, los grandes inversores internacionales retiran capital de los mercados emergentes (como Argentina) para colocarlo en instrumentos más seguros y rentables en EE.UU. Este retiro masivo de dólares se instrumenta a través del Dólar Cable (CCL), que es el mecanismo que usan los fondos para sacar sus pesos del país y convertirlos en dólares en el exterior.
Un movimiento agresivo en la tasa de la Fed obligaría a estos fondos a vender sus bonos argentinos a cualquier precio y comprar CCL, generando una demanda que dispara su cotización. Esto, a su vez, agranda la brecha con el Dólar Mayorista, ejerciendo presión sobre la inflación y las expectativas de devaluación. La alerta financiera es clara: la estabilidad del dólar argentino pende de un hilo que se maneja desde Washington, no desde Buenos Aires, y esa dependencia es el verdadero peligro.


