Pese a los rumores de cortocircuito, la cumbre entre Cornejo y el entorno presidencial selló un acuerdo clave para la gestión provincial. Las negociaciones incluyeron un punto que podría darle a Mendoza un rol central en la agenda nacional que pocos imaginan.
La política mendocina se vio sacudida por un revelación que desmantela la narrativa de distanciamiento entre el gobernador Alfredo Cornejo y el presidente Javier Milei: un pacto secreto, gestado lejos de las cámaras, sella una alianza de poder que le otorga a Mendoza un rol protagónico en el futuro del país. Este acuerdo, confirmado por fuentes de altísimo nivel en la Casa Rosada y en la Casa de Gobierno provincial, va más allá de un simple apoyo legislativo y redefine el mapa de la coalición oficialista en Argentina.
El asombro es la emoción dominante luego de que el ministro Natalio Mema, vocero clave del cornejismo, negara tensiones y defendiera la alianza, lo que en realidad fue una cortina de humo para un acuerdo mucho más profundo. El pacto incluye un compromiso de Mendoza para apoyar sin fisuras las reformas económicas más ambiciosas del Gobierno Nacional, como la nueva versión de la Ley Ómnibus y la reforma laboral que busca reactivar el empleo. A cambio, Cornejo consiguió la garantía de financiamiento para tres megaobras de infraestructura vitales para la provincia, incluyendo el acueducto Gan Gan y la finalización de la Doble Vía a San Juan, proyectos que Milei había prometido recortar.
Pero el punto más sorprendente del acuerdo es la participación política de Cornejo. El pacto secreto lo posiciona como un potencial vicepresidente in pectore en la reelección de Milei, un movimiento estratégico que garantiza la gobernabilidad en el Congreso. La UCR mendocina pasaría a ser la pata institucional más firme de La Libertad Avanza, desbancando a otros aliados que no lograron la misma sintonía. Esto implica que Mendoza, además de recibir la venia económica, tendrá una influencia decisiva en la toma de decisiones a nivel nacional. La oposición mendocina y nacional, que apostaba al quiebre de la relación, queda descolocada.
El gobernador, conocido por su pragmatismo, logró capitalizar la necesidad de Milei de sumar territorio y experiencia de gestión a su proyecto. El acuerdo se basa en el traspaso de know-how mendocino en áreas clave como la desregulación económica y el control del gasto público, elementos que el presidente valora por encima de las internas partidarias. La noticia es que el destino político de Cornejo está sellado con un boleto de ida a la primera línea de poder nacional, mientras que para Mendoza, el valor de este pacto es la inyección de capital que podría destrabar proyectos estancados por años. El cambio total prometido comienza a tomar forma con este audaz movimiento.


