El inesperado auge del Dólar Ladrillo en Mendoza que causó asombro entre inversores

En un panorama económico dominado por la volatilidad cambiaria, la inversión en bienes raíces, conocida como Dólar Ladrillo, experimentó un auge inesperado que causó asombro en Mendoza. El sector de la construcción se reactivó ante la búsqueda masiva de refugio de capital en propiedades, que son percibidas como un valor seguro.

Mientras el mercado financiero argentino sigue en una montaña rusa de incertidumbre y devaluación, el sector inmobiliario mendocino ha dado una sorpresa que genera asombro. La inversión en ladrillos, conocida popularmente como Dólar Ladrillo, experimentó un auge inesperado que atrae tanto a grandes inversores como a pequeños ahorristas que buscan desesperadamente proteger sus capitales de la inflación. Las cifras de escrituración de octubre, reveladas hoy, muestran un aumento del 25% respecto al mes anterior, un crecimiento que desafía la lógica de la crisis general.

Este resurgimiento se debe a que el Dólar Ladrillo se percibe en Mendoza como una inversión tangible y segura. A diferencia de otros activos financieros que dependen de las políticas del gobierno o la volatilidad global, una propiedad en Godoy Cruz, el Valle de Uco o Luján de Cuyo mantiene su valor tasado en dólares y ofrece una renta futura, sea por alquiler o por reventa. El asombro radica en la rapidez con la que el dinero ahorrado está saliendo del sistema bancario para ingresar al sector de la construcción y de bienes raíces.

Las zonas de Mendoza que causan Asombro por su rentabilidad:

  1. Luján de Cuyo (Zona Oeste): La construcción de barrios privados de alta gama y la demanda de casas grandes impulsaron el valor del metro cuadrado, generando asombro por la velocidad con la que se venden los terrenos. El inversor busca aquí calidad de vida y revalorización futura.
  2. Godoy Cruz (Zona de la calle San Martín Sur y el Corredor del Oeste): La renovación urbana y la cercanía a centros comerciales y universidades han revalorizado departamentos y locales comerciales. Atrae a inversores que buscan rentas por alquiler a estudiantes o a profesionales jóvenes.
  3. Valle de Uco (Tupungato, Tunuyán): El turismo del vino consolidó esta zona como un destino de inversión para cabañas y lodges. El Dólar Ladrillo aquí se combina con la explotación turística, ofreciendo doble rentabilidad.

El asombro del mercado se centra en que, a pesar de la restricción crediticia (hipotecarios casi inexistentes), la inversión privada está financiando nuevos proyectos de pozo. Los desarrolladores están ofreciendo planes de pago flexibles en cuotas atadas al Dólar Ladrillo (costo de construcción), logrando captar ese dinero que huye de la incertidumbre financiera. La conclusión es clara: para el mendocino, el ladrillo sigue siendo el refugio más confiable para sus ahorros, confirmando una tendencia que no cede ante la crisis.

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