El Gobierno se aferra al atraso cambiario y el dólar real está en su nivel más peligroso ahora

El miedo se apodera de los analistas: la brecha entre el dólar oficial y la inflación histórica es insostenible. Este desequilibrio pone en peligro el consumo en Mendoza, ya que afecta directamente la rentabilidad de las exportaciones.

    El concepto de atraso cambiario ha pasado de ser una discusión técnica a la principal fuente de miedo en el círculo económico argentino. El Gobierno sostiene una política de «súper peso» con el objetivo de anclar las expectativas inflacionarias, pero la realidad de la macroeconomía indica que el dólar oficial está artificialmente reprimido. La consecuencia directa es que el dólar real, es decir, el ajustado por la inflación, se encuentra en niveles de peligro que históricamente precedieron a grandes devaluaciones.

    Este fenómeno de dólar barato tiene un impacto devastador en las economías regionales como Mendoza, cuyo motor productivo son las exportaciones (vino, ajo, fruta). Los exportadores mendocinos reciben pesos por sus ventas al exterior a una tasa de cambio que no cubre los costos crecientes de la producción local, generando una rentabilidad negativa. El miedo no es solo al colapso, sino a la paralización de la inversión en el sector primario.

    La gran preocupación de los analistas es que, mientras el dólar se mueve a paso de tortuga, la inflación sigue galopando. El diferencial entre la variación del índice de precios al consumidor y la variación del tipo de cambio es la prueba más clara del atraso cambiario. Este desajuste implica que el salario, aunque parece tener más poder de compra en dólares para viajar al exterior, está en realidad comprando una estabilidad artificial y efímera.

    Las Consecuencias del Atraso en Mendoza:

    1. Caída de la Competitividad: Los productos mendocinos se encarecen en el mercado internacional, perdiendo terreno frente a competidores como Chile o Sudáfrica.
    2. Fuga de Divisas: Los importadores se ven incentivados a sobre-stockearse de bienes extranjeros, aprovechando el dólar barato, lo que acelera la pérdida de reservas del Banco Central.
    3. Desconfianza y Ahorro: El público y las empresas, al percibir la insostenibilidad del valor del dólar, aumentan la demanda de dólar ahorro (MEP o CCL), presionando a las cotizaciones paralelas y alimentando el miedo a un salto disruptivo.

    El valor de entender el atraso cambiario es la planificación. Las familias mendocinas deben saber que esta «calma cambiaria» esconde una bomba de tiempo. El dólar barato de hoy es el miedo de mañana, y el Gobierno deberá decidir pronto si prefiere una devaluación gradual o un ajuste traumático.

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