| El Banco Central (BCRA) ha tomado una decisión de bajo perfil técnico, pero de alto impacto económico, al modificar la metodología con la que se calcula el tipo de cambio de referencia. Esta es la primera alteraciones significativas en el sistema de cálculo en 23 años, y el silencio con el que se manejó la noticia no hizo más que alimentar la incertidumbre y las especulaciones sobre sus efectos inmediatos. La medida, que entró en vigencia de forma discreta, busca sincerar el valor del dólar que se utiliza para las liquidaciones del comercio exterior y para el cálculo de reservas. |
Históricamente, el BCRA utilizaba una muestra específica de transacciones, pero la nueva metodología incorpora un mayor número de operaciones y, lo que es crucial, ajusta la ponderación de las mismas. Según los especialistas en finanzas de Mendoza, la principal consecuencia de este cambio es que el tipo de cambio oficial tenderá a reflejar con mayor rapidez y precisión la escasez real de divisas en el mercado. Esto significa que la «tasa gate peg » o devaluación diaria, podría acelerarse. El efecto es inesperado para el público general, que solo mira las cotizaciones paralelas, pero es vital para los exportadores e importadores. Los mendocinos verán el impacto en una doble vía: por un lado, los exportadores de vino, aceite y frutas tendrán un incentivo a liquidar divisas al ver un tipo de cambio de referencia más alto; por otro, los precios de los productos importados y, por ende, la inflación interna, podrían recibir un nuevo impulso. La modificación es una señal clara de la intención del gobierno de unificar el mercado cambiario, pero la forma en que el BCRA lo está haciendo, de manera gradual y técnica, sugiere que se busca evitar un shock devaluatorio frontal, optando por una erosión más constante y menos mediática del peso.


