Desde 1979, año en que Richie Allen desembarcó en el Club Israelita Macabi, el básquet mendocino ha sido testigo de la influencia de jugadores estadounidenses. Con un total de 81 atletas norteamericanos que han dejado su huella en las canchas locales, la presencia de estos jugadores ha revitalizado el deporte en la provincia.
Un legado que comenzó con Richie Allen
El pionero de esta tendencia fue Richie Allen, quien llegó a Mendoza en 1979 para jugar en el Club Israelita Macabi. Aunque no logró un campeonato con ese equipo, en 1995, jugando para la Asociación Deportiva Anzorena, se coronó campeón. Su legado perdura, no solo por sus logros deportivos, sino también por su integración en la comunidad mendocina, al casarse con una mujer local y ver a su hijo Nicolás seguir sus pasos en el básquet.
La década dorada: los 80 y la fiebre yanqui
Los años 80 marcaron una época dorada para el básquet mendocino, con una notable presencia de jugadores estadounidenses. Clubes como Atenas, Regatas, Macabi y Murialdo incorporaron talentos como Alfred Newman, Patrick Releford, Robert Aschford, Derrick Eaglin, James Gregory, Kevin Thomas y Keith Gladney. Estos jugadores no solo elevaron el nivel competitivo, sino que también atrajeron a multitudes a los estadios, generando un ambiente vibrante y familiar.
El renacer del espectáculo norteamericano
En los últimos años, el básquet de Mendoza ha experimentado un resurgimiento gracias a la incorporación de jugadores estadounidenses. Equipos como el Atlético Club San Martín han apostado por talentos norteamericanos, logrando ascensos y campeonatos en la máxima categoría. Esta estrategia ha revitalizado el interés por el deporte, atrayendo a nuevas generaciones y fortaleciendo la base de seguidores.
Impacto en la comunidad y desarrollo del deporte
La presencia de jugadores estadounidenses ha tenido un efecto positivo en la comunidad mendocina. Durante 2018, el Atlético Club San Martín llevó a sus tres jugadores norteamericanos a diversas escuelas del departamento, generando entusiasmo entre los jóvenes y promoviendo la práctica del básquet. Esta iniciativa no solo fortaleció la conexión entre el club y la comunidad, sino que también incentivó la participación juvenil en el deporte.
Un futuro prometedor
La historia del básquet mendocino está profundamente entrelazada con la influencia de jugadores estadounidenses. Desde Richie Allen hasta las recientes incorporaciones, estos atletas han enriquecido el deporte en la provincia, elevando su nivel competitivo y fortaleciendo la conexión con la comunidad. Con una base sólida y un creciente interés, el futuro del básquet en Mendoza se vislumbra prometedor.


