El pronóstico de la DGI confirma que la sequía en Mendoza será la peor en 50 años y esto es grave

Los informes de la Dirección General de Irrigación son contundentes: los caudales de los ríos están en mínimos históricos, afectando el ciclo agrícola completo. La falta de nieve en la cordillera presagia una crisis hídrica que obligará a tomar medidas extremas en toda la provincia.

    La Dirección General de Irrigación (DGI) de Mendoza ha lanzado una alerta sin precedentes al confirmar que la provincia se encamina a su ciclo de sequía más severo en medio siglo. La falta de acumulación nival en la Cordillera, que alimenta los principales ríos de la región, ha generado una justificada preocupación en el gobierno y el sector privado. La gravedad de la situación obliga a la provincia a activar un plan de emergencia que afectará la vida cotidiana y la producción agrícola.

    Los datos presentados por el Departamento de Hidrología de la DGI son dramáticos: el escurrimiento de los ríos Atuel y Tunuyán se encuentra un 65% por debajo de la media histórica, una situación que no se veía desde la década de 1970. Esta sequía hidrológica, causada principalmente por el cambio climático y la disminución de las precipitaciones en alta montaña, amenaza con paralizar gran parte de la actividad agrícola, base de la economía mendocina.

    La principal preocupación se centra en la producción vitivinícola. Si bien la vid es un cultivo resiliente, la escasez de agua obligará a racionar drásticamente el riego, priorizando el consumo humano y las áreas que utilizan sistemas de riego eficientes (goteo). Los productores que aún dependen del riego por surco serán los más afectados, enfrentándose a la posibilidad de pérdidas totales en sus cosechas. El valor de este informe es la necesidad de un cambio cultural urgente en la gestión del agua.

    Medidas de Emergencia y Racionamiento:

    1. Cierre Nocturno de Canales: La DGI implementará cierres programados de canales de riego durante la noche para minimizar la evaporación, una medida que no se aplicaba desde hace diez años.
    2. Multas Progresivas: Se establecerá un régimen de multas progresivas para el derroche de agua en áreas urbanas, incluyendo el llenado de piscinas fuera de temporada y el riego excesivo de jardines.
    3. Prohibición de Cultivos de Alta Demanda: Se evaluará la prohibición temporal de la siembra de cultivos con alta demanda hídrica, incentivando la reconversión hacia variedades más resistentes a la sequía.

    La sequía de 2025/2026 no es solo un evento climático; es la manifestación de una crisis hídrica a largo plazo. La preocupación es que si no se invierte masivamente en infraestructura (embalses, impermeabilización de canales) y en tecnología de riego, Mendoza perderá su matriz productiva en las próximas décadas. El gobierno llama a la responsabilidad cívica para afrontar esta emergencia.

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