El fenómeno Franco Colapinto ha traído consigo una ola de atención mediática hacia la actriz y cantante Maia Reficco. Tras el intercambio de señales en Instagram y las fotos con el casco de Fórmula 1, el público argentino comenzó a preguntarse quién es realmente la mujer que parece haberle robado el corazón al piloto. La respuesta no se encuentra en las revistas de chimentos, sino en su impresionante currículum académico. Para entender su éxito, es necesario profundizar en qué estudió Maia Reficco y cómo su disciplina la llevó a ser la «Evita» más joven de la historia en Broadway.
Hija de la reconocida coach vocal Katie Viqueira, Maia creció en un ambiente donde la técnica era ley. Sin embargo, su camino formal comenzó lejos de las cámaras de televisión. A los 15 años, en lugar de una fiesta tradicional, pidió un viaje a Los Ángeles para estudiar con Eric Vetro, el legendario entrenador vocal de figuras como Ariana Grande, Rosalía y Camila Cabello. Esta base técnica le permitió desarrollar un registro de mezzosoprano que luego perfeccionaría en una de las instituciones más prestigiosas del planeta.
El paso por Berklee y la formación integral Uno de los hitos más importantes en su formación fue su paso por el Berklee College of Music en Boston. Allí, Maia participó en un programa intensivo de cinco semanas donde su talento no pasó desapercibido: se destacó entre miles de estudiantes y obtuvo una beca que consolidó su perfil como una artista completa. En Berklee, Maia no solo pulió su voz, sino que se sumergió en la composición y la teoría musical, herramientas que hoy utiliza para liderar sus propios proyectos discográficos.
Pero su preparación no fue solo musical. Maia dedicó 11 años de su vida a estudiar acrobacia, una disciplina que le otorgó el control físico y la presencia escénica necesarios para soportar las exigencias de Broadway. Esta formación «de alto rendimiento» —término que casualmente ella y Colapinto han usado con complicidad en sus redes— es la que le permitió protagonizar Hadestown y liderar el elenco de Pretty Little Liars en Estados Unidos.
Más allá del talento: la disciplina de élite A menudo se cree que el éxito en Hollywood es cuestión de suerte, pero la trayectoria de Reficco demuestra lo contrario. Estudiar actuación, perfeccionar el inglés a un nivel nativo y someterse a entrenamientos vocales diarios son los pilares que le permitieron trascender la etiqueta de «estrella juvenil» de Nickelodeon.
Desde la redacción de Box Diario, queda claro que Maia Reficco y Franco Colapinto comparten algo más que un posible romance: ambos son exponentes de una generación de argentinos que, mediante una formación rigurosa y competitiva, han logrado dominar sus respectivas industrias a nivel global. El estudio, en su caso, fue el combustible necesario para alcanzar la máxima velocidad.


