No todo es Selva Negra en la repostería germana; existe una preparación que requiere una técnica de estirado casi imposible. Te revelamos la historia del manjar que conquistó los paladares mendocinos tras las oleadas migratorias.
La pastelería alemana es famosa por su contundencia y precisión, pero hay un postre tradicional de alemania que se destaca por su delicadeza extrema: el Apfelstrudel. Aunque muchos creen que es austríaco, su adopción y perfeccionamiento en las regiones del sur de Alemania lo convirtieron en un estandarte cultural. La sorpresa para los aficionados a la cocina es que el verdadero Strudel no se hace con masa de hojaldre comprada, sino con una masa «estirada» de tal manera que, según dicen los maestros pasteleros, se debería poder leer un periódico a través de ella.
El secreto del éxito de este postre tradicional de alemania reside en la manzana. No se usa cualquier variedad; se buscan aquellas con un punto justo de acidez que soporte el horneado sin deshacerse en puré. Pero el ingrediente que causa verdadera sorpresa es el uso de pan rallado tostado en manteca. Este componente actúa como una esponja interna, absorbiendo los jugos de la fruta y evitando que la masa se humedezca y pierda su crocante característico. Acompañado de canela, pasas de uva maceradas en ron y, a veces, nueces picadas, cada bocado es un viaje directo a las aldeas de Baviera.
En Mendoza, este postre ha encontrado un hogar perfecto gracias a la calidad de nuestras manzanas valletanas. Preparar un postre tradicional de alemania es un rito de paciencia: el estirado manual de la masa sobre un mantel enharinado es una técnica que se transmite de generación en generación. La sorpresa final ocurre en el paladar cuando se sirve tibio con una bocha de crema batida o helado de vainilla, creando un contraste de temperaturas que es simplemente adictivo. Redescubrir estas recetas es una forma de honrar nuestras raíces migratorias y de entender por qué la repostería alemana sigue siendo la reina de la mesa familiar en los días de invierno… o en cualquier tarde que pida algo dulce.


