El Viento Zonda es temido en Mendoza por su sequedad, su alta temperatura y su capacidad de generar incendios. Sin embargo, los ingenieros agrónomos mendocinos han revelado un secreto inesperado sobre este fenómeno climático que genera asombro: el Viento Zonda tiene un beneficio crucial e insustituible para la agricultura, especialmente para la vid.
El asombro reside en dos efectos del Viento Zonda: 1. Limpieza de Hongos y Plagas: La sequedad extrema del viento actúa como un potente agente natural que inhibe la proliferación de hongos (como el Oídio o la Botrytis) en los viñedos y frutales. Esto reduce la necesidad de fungicidas químicos, un beneficio económico y ambiental. 2. Estrés Hídrico Controlado: Los días de Viento Zonda, al evaporar rápidamente el agua, fuerzan a las vides a concentrar sus azúcares y a profundizar sus raíces en busca de humedad. Este estrés hídrico controlado es clave para la calidad de los vinos tintos de alta gama.
El asombro es que el Viento Zonda, visto como una amenaza, es un factor que define la calidad del terroir mendocino. Los viñedos que se encuentran cerca de la precordillera se benefician de las ráfagas que limpian las hojas y fuerzan la concentración de los taninos. Este secreto es parte de la explicación de por qué el Malbec mendocino es único en el mundo.
El Viento Zonda es una espada de doble filo: su exceso es destructivo (causando caída de fruta), pero su presencia moderada y estratégica es un beneficio. La inspiración de este descubrimiento es que la agricultura en Mendoza ha aprendido a convivir y aprovechar un fenómeno que antes solo generaba miedo. Este secreto de la agricultura es un recordatorio de que la naturaleza siempre tiene sorpresas guardadas, y el Viento Zonda es un regalo oculto de la naturaleza mendocina.


