El sueño del viaje de egresados se ha convertido en una pesadilla de impotencia y rabia para decenas de familias de Guaymallén, Mendoza. Un empresario del rubro turístico fue denunciado por una monumental estafa que asciende a varios millones de pesos, dejando a los jóvenes sin el viaje y a sus padres con una sensación de indefensión y rabia incontenible. El crudo relato de uno de los familiares revela el modus operandi del estafador y cómo la ilusión de los egresados fue destrozada.
Marta, madre de una de las egresados afectadas, compartió su rabia con Box Diario. Explicó que la estafa se consumó a través de un contrato con cláusulas abusivas y pagos realizados en efectivo, sin respaldo bancario claro. «Pagamos la cuota final hace dos meses. Cuando pedimos la confirmación de la reserva del hotel y los pasajes, el empresario solo daba excusas. Luego, su teléfono se apagó y su oficina cerró», relató Marta. Lo peor es que el dinero, fruto de dos años de ahorro de los egresados y sus padres, se esfumó.
La rabia no es solo por la pérdida económica, sino por el daño emocional. Los egresados, que habían planeado y soñado con este viaje como el cierre de una etapa, están devastados. La policía y la Justicia de Mendoza han iniciado la investigación, vigilando la casa del empresario y rastreando sus cuentas, pero el dinero, presuntamente, ya fue transferido a terceros o convertido en activos difíciles de rastrear. El caso ha generado una fuerte rabia social, con padres organizándose para protestar frente a la fiscalía, exigiendo celeridad y justicia.
La clave de esta estafa a los egresados radica en la confianza ciega y la falta de verificación de las garantías. El empresario operaba con precios ligeramente inferiores a los de la competencia, atrayendo a las familias con promesas de «última hora». Para evitar futuras estafas a egresados, las autoridades recomiendan siempre: 1) Verificar la licencia de la agencia ante el Ministerio de Turismo. 2) Exigir pagos bancarizados y nunca en efectivo. 3) Pedir referencias de viajes realizados el año anterior. La rabia de estas familias es un grito de advertencia para la comunidad mendocina.




