La gestión de la economía doméstica en Mendoza se ha convertido en una tarea de supervivencia, con la inflación erosionando constantemente el poder adquisitivo de los salarios. Si bien la subida nominal de los Precios del Súper es una realidad visible, un análisis realizado por la Asociación Mendocina de Consumidores (Amecon) identificó un «cambio secreto» en el packaging y las estrategias de marketing que desata «gran miedo» al camuflar aumentos reales de precios de forma sigilosa. Este fenómeno, conocido globalmente como shrinkflation (reduflación), está afectando de manera desproporcionada la canasta básica.
El «cambio secreto» es una estrategia sutil, pero efectiva: las empresas no aumentan el precio nominal del producto, sino que reducen el contenido o el tamaño del envase, manteniendo el precio en la góndola o subiéndolo mínimamente. Por ejemplo, un paquete de fideos que costaba $1.000 y contenía 500 gramos, ahora se vende a $1.050, pero solo contiene 400 gramos. Esto representa un aumento del precio por gramo de casi el 25%, una subida que el consumidor no detecta a simple vista porque el impacto visual en el precio final es muy pequeño.
El «gran miedo» reside en que esta práctica distorsiona la percepción real de la inflación en los Precios del Súper. La Amecon advirtió que productos clave de la canasta básica como aceites, lácteos, snacks y packs de gaseosas han sido objeto de este «cambio secreto» en los últimos seis meses, impactando directamente en la capacidad de las familias mendocinas para estirar su presupuesto mensual.


