La salud de Vladimir Putin ha sido objeto de rumores, fake news y especulaciones constantes por parte de los servicios de inteligencia occidentales y la prensa internacional. Aunque el Kremlin niega rotundamente cualquier problema, reportes recientes del MI6 británico filtraron un «cambio secreto» significativo en la rutina diaria y el protocolo de seguridad del presidente ruso, una modificación que desató una fuerte «tensión» en las cancillerías globales sobre su estado físico real y su capacidad para dirigir el país a largo plazo.
El «cambio secreto» es una drástica reducción en la duración de sus reuniones presenciales con su staff y la cancelación de eventos largos, como las tradicionales conferencias de prensa anuales con formato de maratón. El informe señala que, en el último trimestre, las apariciones públicas de Putin y su Salud se han reducido a la mitad, y la mayoría de sus interacciones con ministros y asesores se realizan exclusivamente por videollamada, incluso cuando estos se encuentran en el mismo edificio. Este comportamiento sugiere que el líder ruso no puede mantener la energía y concentración requerida para un día completo de actividades cara a cara.
La «tensión» generada por esta información se debe a las implicaciones geopolíticas. La reducción de sus apariciones sugiere un posible problema de fatiga crónica o la necesidad de realizar tratamientos médicos que interfieren con su agenda normal. Los analistas políticos occidentales consideran que cualquier indicio de vulnerabilidad en Putin y su Salud podría desestabilizar la cúpula del Kremlin y provocar una reestructuración interna. El hecho de que sus apariciones en eventos militares cruciales sean cada vez más escasas ha sido el principal indicador para los servicios de inteligencia.




