El rock nacional argentino y la escena británica son mundos aparte, pero Ciro Martínez (líder de Ciro y Los Persas, ex Los Piojos) se atrevió a compararlos, abriendo un debate que ha generado asombro y pasión entre los melómanos. Ciro relató su experiencia en un show de la banda inglesa Oasis, comparando la respuesta del público con la que se vivía en un concierto de Los Piojos.
El asombro se debe a la frase de Ciro: «La gente no bailó ni una décima parte» de lo que bailaba en un show de Los Piojos. Ciro no lo dijo como una crítica a la banda británica, sino como un elogio al fervor del público argentino. El asombro es que el argentino promedio, incluso en el rock, busca la catarsis y el baile, mientras que el público de Oasis tendía a ser más contemplativo. Esta comparación no es de calidad musical, sino de energía y pasión.
La comparación de Ciro es un reconocimiento al «aguante» y la entrega de la hinchada argentina. Los shows de Los Piojos eran conocidos por ser verdaderas fiestas populares, con un nivel de conexión entre la banda y el público que era único. El asombro de Ciro ante la frialdad relativa del show de Oasis es un reflejo de la cultura argentina, donde la música se vive con una intensidad casi futbolística.
Este debate, que causa asombro, es crucial para la historia del rock argentino. Ciro reavivó la discusión sobre la identidad de la música nacional. Mientras que la música extranjera es arte, la música nacional es sentimiento y participación colectiva. El asombro se transformó en una ola de nostalgia por Los Piojos y un orgullo por la pasión del público mendocino. La reflexión de Ciro es un recordatorio de que la música, en Argentina, es un ritual de unión y alegría inigualable.


