En el complejo escenario de la política mendocina, la figura de Alfredo Cornejo se destaca por un pragmatismo que muchos atribuyen a su vasta experiencia en cargos públicos. Sin embargo, para entender la arquitectura de su pensamiento político, es necesario retroceder a su etapa de formación. Los Alfredo Cornejo estudios no son solo un trámite administrativo en su biografía, sino la base teórica sobre la cual construyó un modelo de gestión que lo llevó a ser el único gobernador de Mendoza en ser electo dos veces desde el regreso de la democracia.
Nacido en San Carlos, Cornejo es un fiel exponente de la universidad pública. En 1990 obtuvo su título de Licenciado en Ciencia Política y Administración Pública en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). Fue en esos pasillos donde no solo adquirió conocimientos técnicos, sino que también inició su militancia en la Franja Morada, llegando a ser presidente de la Federación Universitaria de Cuyo. Esta etapa fue crucial: allí aprendió que la política es, ante todo, una herramienta de gestión de recursos escasos, una máxima que aplicaría décadas después en las cuentas provinciales.
Pero la formación del mandatario no se detuvo en el grado. Buscando una perspectiva global, Cornejo completó un Máster Internacional en Desarrollo Latinoamericano en la Universidad Internacional de Andalucía, España. Esta especialización le otorgó una visión comparada sobre los regímenes políticos y la economía regional, elementos que hoy se traducen en su constante búsqueda por integrar a Mendoza en mercados internacionales. Además, posee un Diplomado Internacional en Desarrollo, Planificación y Políticas Públicas otorgado por la CEPAL y las Naciones Unidas en Santiago de Chile.
Su currículum también registra una faceta docente. Antes de dedicarse plenamente a la función ejecutiva, Alfredo Cornejo dictó clases en la propia UNCuyo en cátedras como «Análisis de Políticas Públicas» y «Regímenes Políticos Comparados». Quienes fueron sus alumnos lo recuerdan como un profesor exigente, enfocado en la estadística y el orden institucional. Esta herencia académica explica por qué su gestión se centra en indicadores de gestión, auditorías y una estructura del Estado donde la meritocracia técnica suele prevalecer sobre el favoritismo político.
Hoy, al frente de su segundo mandato (2023-2027), los Alfredo Cornejo estudios siguen siendo su hoja de ruta. Su obsesión por el «Ítem Aula» o la reforma del Código Procesal Penal tiene raíces profundas en sus investigaciones sobre eficiencia estatal. Para el gobernador, el estudio constante es la única forma de no ser «devorado» por la coyuntura argentina. En un país donde la improvisación suele ganar terreno, Cornejo se aferra a sus diplomas como la prueba de que, para gobernar Mendoza, hace falta algo más que carisma: hace falta método, planificación y una base académica inquebrantable.


