La ausencia del presidente Javier Milei en el sorteo del Mundial 2026, uno de los eventos deportivos más importantes, ha dejado en claro que la guerra fría entre el Gobierno y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) es mucho más profunda de lo que parece, desatando una creciente indignación entre los dirigentes. La Tensión AFA es hoy el eje central de un enfrentamiento que se decidió en los despachos de la Casa Rosada y no por un mero problema de agenda. El cumplimiento de la promesa se da al detallar el verdadero motivo del faltazo y su vínculo con las SAD.
El motivo real del faltazo, que generó esta indignación, no fue un imprevisto de último momento, sino la radicalización del conflicto por la implementación de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). Milei, un defensor acérrimo de la libre competencia y la privatización de los clubes, decidió suspender el viaje para evitar un encuentro incómodo con Tapia, quien lidera la oposición a las SAD. La Tensión AFA ha escalado. La Casa Rosada ve la negativa de la AFA como un freno a sus reformas estructurales, mientras que la Tensión AFA acusa al Gobierno de querer destruir la tradición de los clubes sociales. El faltazo presidencial es una declaración política.
La Tensión AFA se ha vuelto un símbolo de la disputa entre el Estado y el deporte. El Gobierno planea usar el DNU o la Ley Ómnibus para habilitar las SAD, sin que la AFA pueda impedirlo. Esta injerencia genera indignación. Para los clubes mendocinos, la posibilidad de las SAD es vista con cautela; mientras que Godoy Cruz podría atraer inversión extranjera, Gimnasia y Esgrima teme perder su identidad social. La Tensión AFA es una bomba de tiempo. El Gobierno no dará marcha atrás en su proyecto. La indignación de la cúpula de AFA se reflejó en un comunicado.


