Un proyecto de ley en la Legislatura de Mendoza busca prohibir el asado con leña en áreas urbanas, citando razones de contaminación ambiental y riesgo de incendios, afectando directamente la tradición culinaria. La posible prohibición de la leña en el asado ha generado una indignación popular masiva, considerada un ataque a la identidad mendocina.
El asado es más que una comida en Mendoza; es un ritual, un símbolo de reunión y tradición. Y para el purista mendocino, el único asado auténtico es el que se hace con leña (algarrobo o quebracho). Sin embargo, un proyecto de ley que circula en la Legislatura provincial busca prohibir el asado con leña en zonas urbanas y periurbanas, lo que ha desatado una ola de indignación popular sin precedentes.
El proyecto, impulsado por un bloque ambientalista, argumenta que la combustión de leña en parrillas caseras genera una alta emisión de material particulado fino y monóxido de carbono en zonas de alta densidad poblacional, impactando negativamente en la calidad del aire. Además, se cita el riesgo de incendios urbanos en épocas de sequía. La propuesta obligaría a los ciudadanos a utilizar gas o carbón de bajo impacto para sus asados.
El argumento, sin embargo, no logra calmar la indignación popular. Para muchos, la prohibición del asado con leña es un ataque directo a la identidad. El Presidente de la Asociación de Maestros Asadores de Cuyo, Juan Carlos Pereyra, declaró: «El asado con leña tiene otro sabor, otra mística. Quitar la leña es quitarle el alma al asado. Esto es un atentado contra nuestra cultura, y la indignación es total. ¿Nos van a decir ahora cómo debemos festejar un cumpleaños?».
La indignación popular se manifiesta en las redes sociales y en las protestas frente a la Legislatura. Los ciudadanos argumentan que hay problemas ambientales mucho más graves (como la quema de basura o la contaminación industrial) que deberían ser prioritarios antes que prohibir una costumbre tan arraigada. La posibilidad de que el asado con leña sea reemplazado por la parrilla a gas es considerada una ofensa.
El debate se centra en el límite entre la regulación ambiental y la tradición cultural. Si bien la calidad del aire es una preocupación válida, la forma en que el proyecto ataca al asado con leña ha sido percibida como elitista e insensible. La Legislatura deberá enfrentar la indignación popular si avanza con la prohibición. Para los mendocinos, el asado con leña no se negocia.


