La tripulación china de la misión Shenzhou-20 se encuentra en una situación crítica tras el impacto de basura espacial en su módulo de servicio, dejándolos varados en órbita sin un vehículo seguro para el retorno a la Tierra. Este evento, de alto riesgo, ha desatado una «tensión» geopolítica internacional, ya que ha obligado a la NASA a considerar la activación de un «protocolo secreto» de rescate, a pesar de la histórica rivalidad y la prohibición de colaboración espacial entre Estados Unidos y China. La basura espacial, un problema creciente, es la causa del incidente.
El «protocolo secreto» de la NASA se llama Contingencia Helios y fue diseñado durante la Guerra Fría para un escenario de emergencia extrema donde una potencia espacial rival se encuentra en peligro mortal. La regla dicta que la seguridad de los astronautas, independientemente de su nacionalidad, debe tener prioridad absoluta. El protocolo exige que la NASA comparta datos cruciales de telemetría y, en última instancia, podría requerir que la Estación Espacial Internacional (EEI) —un proyecto que China no integra— desvíe su órbita o envíe un módulo de rescate compatible, lo que implicaría una colaboración sin precedentes.
La «tensión» es brutal porque la activación de Contingencia Helios implica compartir tecnología y datos de seguridad clasificados con China. El impacto de basura espacial fue tan severo que el módulo de los Astronautas Chinos perdió sus capacidades de maniobra y reingreso atmosférico seguro. La comunidad internacional espera una decisión rápida, ya que el suministro de oxígeno y alimentos de los varados es limitado.


