El Índice de Precios al Consumidor (IPC) oficial de octubre fue superado ampliamente por las mediciones privadas en Mendoza y CABA. La diferencia entre las cifras oficiales y la realidad del bolsillo generó un fuerte repudio.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó su cifra oficial de la Inflación Octubre Argentina, y aunque el número ya era alto, la realidad en las góndolas mendocinas revela un dato aún más alarmante. El dato real de la inflación en Argentina que el INDEC parece haber ocultado o subestimado, y que es medido por consultoras privadas, multiplica el enojo popular al exponer la brecha entre el discurso oficial y el poder adquisitivo de los ciudadanos.
Mientras el INDEC reportó un IPC de un solo dígito (ejemplo: 7.9% en octubre), las mediciones de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE) de Mendoza, y de otras consultoras independientes de CABA, arrojaron un número superior (ejemplo: 9.3%). Este desfasaje se debe, principalmente, a la metodología de cálculo y a la ponderación de ciertos rubros sensibles que impactaron con mayor fuerza en la región cuyana, como los alimentos frescos y los servicios regulados.
El enojo popular se fundamenta en que, si bien el Gobierno celebra una desaceleración, el dato real de la inflación en Argentina en rubros esenciales, como la Canasta Básica Alimentaria (CBA), superó ampliamente el índice general. En Mendoza, el precio de la carne, las verduras y las frutas experimentó saltos semanales que no se reflejaron con la misma contundencia en el promedio nacional. Para una familia mendocina, el impacto de una inflación Argentina más alta en alimentos básicos es directo en su capacidad de subsistencia.
La discrepancia en las cifras no solo genera desconfianza hacia los indicadores oficiales, sino que también dificulta la negociación paritaria y la planificación económica. Los sindicatos y las cámaras empresariales locales utilizan el dato real de las mediciones provinciales para sus cálculos, lo que inevitablemente provoca un enojo popular que se traduce en mayor tensión social. El bolsillo mendocino siente que la inflación es mucho más alta de lo que se informa, y la diferencia entre la cifra oficial y la realidad sigue siendo un factor de descontento masivo.


