El presidente Javier Milei cerró su gira en Nueva York con una reunión clave frente a los inversores más poderosos del mundo. Su discurso incluyó tres ejes de reforma estructural que promete el fin de la crisis económica en el corto plazo.
El presidente Javier Milei puso fin a su gira por Estados Unidos con un mensaje de esperanza y inspiración dirigido a los líderes de Wall Street: un plan definitivo que, según el mandatario, pondrá fin a la crisis argentina mediante una oleada de inversiones privadas. Ante un auditorio compuesto por CEO de fondos de inversión y directivos de grandes corporaciones, Milei prometió un cambio radical en las reglas de juego que busca transformar el país en un paraíso capitalista, rompiendo con décadas de estatismo y regulaciones asfixiantes.
El eje central del discurso se basó en tres pilares de reforma estructural. Primero, la eliminación total del cepo cambiario en un plazo de seis meses, lo que dará previsibilidad y libertad a las transacciones internacionales. Segundo, la desregulación total de la economía, incluyendo la reducción a cero de los impuestos a las exportaciones para sectores clave como el agro y la minería, un punto de gran interés para Mendoza. Y tercero, una reforma laboral profunda que garantice la flexibilidad en la contratación y despido, alineando a Argentina con los mercados más competitivos. Este último punto fue el más aplaudido por los empresarios neoyorquinos.
Milei utilizó un tono didáctico, casi mesiánico, para vender la idea de que la inversión en Argentina ya no es un riesgo, sino una oportunidad histórica. «Estamos ante el fin de la decadencia. Vengan a invertir ahora, porque en pocos meses el precio de los activos se multiplicará cuando la libertad se imponga de forma definitiva», les dijo a los presentes. El valor de este plan reside en la promesa de un marco jurídico estable, respaldado por una mayoría legislativa que, aunque frágil, está siendo moldeada mediante pactos clave (como el acordado con el gobernador Cornejo en Mendoza, tal como informamos en una nota previa).
La inspiración buscada por el presidente parece haber dado frutos. Varias corporaciones manifestaron un interés concreto en los sectores de energía no convencional, como el litio en el norte y el gas de Vaca Muerta. Para Mendoza, el impacto de estas promesas se sentiría en la inversión en vitivinicultura de alta gama y en la exploración petrolera, áreas que requieren un capital de riesgo que solo la confianza en la estabilidad macroeconómica puede garantizar. El plan definitivo de Milei es una apuesta audaz: cambiar la percepción de Argentina de un país inestable a un centro de negocios rentable. Los mercados están expectantes: la hora de la verdad para estas promesas ha llegado.


