El prestigioso actor rompió el silencio sobre una vieja rivalidad que se originó hace dos décadas en un set de filmación en Mendoza. La razón de su animosidad no es profesional, sino personal y mucho más oscura.
El silencio de Ricardo Darín es tan conocido como su talento. Por eso, su reciente participación en el programa de entrevistas Mano a Mano generó una auténtica sorpresa cuando el actor, de forma inesperada, rompió el hermetismo sobre una vieja enemistad con un colega mendocino. Cuando el conductor le preguntó sobre su relación con otros actores de trayectoria, Darín hizo una pausa incómoda y lanzó una confesión explosiva que nadie esperaba: “Hay un actor de Mendoza, muy talentoso, con el que simplemente no puedo trabajar. Y es una pena, porque lo respeto. Pero lo odio. Sí, lo odio. Y la gente no sabe por qué”.
El actor mendocino en cuestión es Daniel Quiroga, una figura muy querida y reconocida en la escena teatral local. El motivo, reveló Darín, se remonta a la filmación de una película en el sur de Mendoza hace casi veinte años. Mientras todos pensaban en una disputa por egos o por el guion, la verdad resultó ser mucho más personal y mezquina. “No fue por trabajo”, continuó Darín, “fue por un perro. O mejor dicho, por el trato que le dio a un perro abandonado en el set”.
Según el relato del protagonista de El Secreto de Sus Ojos, un perro callejero se había refugiado en el set durante un frío invierno en Malargüe. Darín y otros técnicos se ocupaban de alimentarlo. Una mañana, Daniel Quiroga lo encontró durmiendo en su sillón de set y, en un acto de extrema crueldad, lo echó a patadas bajo la lluvia. «Ver esa falta de empatía, ese desprecio por un animal, me heló la sangre. Fue un quiebre. En ese momento entendí que su calidad humana no iba de la mano con su calidad artística», confesó Ricardo Darín, visiblemente conmovido.
La sorpresa es total porque Ricardo Darín es conocido por su bajo perfil y su caballerosidad. Que haya ventilado este conflicto, que llevaba oculto dos décadas, solo demuestra la profundidad de su indignación. Quiroga, por su parte, aún no ha emitido declaraciones. Este inesperado escándalo pone en la mira al actor mendocino y demuestra que, a veces, los motivos más nobles son los que generan las enemistades más feroces en el mundo del espectáculo. Mendoza, y el país, esperan ahora la réplica del aludido para completar este insólito drama de Hollywood a la criolla.


