España, El especialista en enfermedades infecciosas, Vicente Soriano, está programando un congreso internacional en Madrid para el 15 de septiembre, con el objetivo de abordar un virus poco conocido, para el cual existe una escasa concienciación en el ámbito de la salud y la necesidad de su erradicación.
Vicente Soriano, experto en enfermedades infecciosas y vicedecano de Investigación de la Facultad de Salud de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), está desempeñando un papel crucial como maestro de ceremonias en un evento organizado por el Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM). Este evento, programado para el próximo 15 de septiembre, se centra en el virus HTLV-1, que ha sido catalogado como el protagonista de una «pandemia silenciosa» debido a la falta de concienciación y atención en su erradicación.
A pesar de que esta enfermedad es rara y tiene una baja propagación en Europa, con la globalización del siglo XXI, ha comenzado a aparecer en pequeñas incidencias en el país. Desde que se inició el monitoreo en 1989, España ha registrado menos de 500 casos de HTLV-1. Sin embargo, la comunidad científica está convencida de que hay muchos más casos no detectados, ya que el 90% de los infectados son asintomáticos y actúan como portadores del virus.
Que se sabe del virus HTLV-1
Este virus se divide en dos tipos, los que tienen ADN o ARN como material genético. A diferencia de los virus del ARN que han causado pandemias recientes, como el VIH, la hepatitis C, el Ébola y el SARS (virus de la COVID-19), el HTLV-1 ya se conocía desde 1979, antes de que surgieran esos otros virus. Los síntomas que produce el HTLV-1 incluyen una leucemia-T de mal pronóstico y una enfermedad llamada mielopatía, que provoca debilidad en las extremidades inferiores.
La transmisión del HTLV-1 es similar a la del VIH, a través de relaciones sexuales, transfusiones de sangre o de madre a hijo durante la lactancia. En Europa, antes de los movimientos migratorios del siglo XXI, este virus era prácticamente inexistente, pero ha habido casos emergentes. En España, se diagnostican alrededor de 20 casos cada año, pero la falta de concienciación y de pruebas de detección adecuadas hace que se lo considere una «pandemia silenciosa». La mayoría de los infectados no desarrolla síntomas y, por lo tanto, no saben que están infectados, lo que facilita la transmisión.
A pesar de que es detectable, no existe una vacuna ni tratamientos farmacológicos específicos para el HTLV-1. La prevención se basa en evitar la exposición de riesgo. Los pacientes que desarrollan leucemia-T a menudo tienen un pronóstico desfavorable, y el tratamiento con trasplante de médula ósea es una intervención de alto riesgo. Se han realizado ensayos experimentales con inhibidores de la integrasa del VIH, como el Cabotegravir, para la prevención sexual y materno-fetal, pero los resultados son insatisfactorios debido a la falta de ensayos clínicos adecuados.
La mortalidad de la leucemia-T es alta, con una tasa de supervivencia inferior al 80% después de tres años. La mielopatía, aunque no es letal, lleva a la parálisis y genera enfermedades autoinmunes. España es uno de los pocos países con un registro nacional de casos desde 1989, lo que permite identificar casos sintomáticos y algunos casos adicionales en screening de familiares y bancos de sangre en comunidades como Madrid y Cataluña, donde se realiza la detección del HTLV-1 en donantes de sangre.


