Qué es dolarizar la economía Argentina?, es adoptar el dólar americano como moneda de curso legal, es decir, que los contratos, los sueldos, la financiación que otorgan los bancos, los precios de los productos, la moneda utilizada en el día a día, entre otros, en Argentina pasen de mostrarse y hacerse en pesos, a dólares.
La inflación se aceleró y ya está creciendo a un ritmo del 1 por ciento diario, reveló esta noche el ministro de Economía, Luis Caputo, quien aseguró que el objetivo del presidente Javier Milei «sigue siendo dolarizar».
“Estamos en una catástrofe, lo que se heredó es la peor herencia de la historia”, enfatizó en una entrevista televisiva.
Además, Caputo dijo que el Gobierno comenzó con un plan de estabilización ortodoxo clásico.

La dolarización de la economía de Argentina: difícil pero no imposible
Diego Chameides, economista jefe del Banco Galicia (entidad privada argentina), reconoce que es posible dolarizar la economía del país como han hecho otros Estados –como Ecuador, El Salvador o Panamá, aunque con distintas características a la economía argentina–. No obstante, señala que, a día de hoy, “la situación de Argentina hace que sea bastante difícil hacerlo sin pasar por un periodo bastante traumático de reordenamiento de variables macroeconómicas”.
Dolarizar: los antecedentes en otros países
De acuerdo con los datos del FMI, sólo 14 de 190 países miembros del organismo adoptaron de manera oficial el dólar. De ese total, 3 son de América Latina: Ecuador, Panamá y El Salvador.
El informe de Fundar explica que Panamá (que lo hizo en 1904) y El Salvador (2001) contaban con mejores condiciones para aplicar la dolarización, como por ejemplo “los elevados grados de integración de los mercados de trabajo y de capitales con los de Estados Unidos”.
En tanto, en Ecuador se optó por la dolarización en el año 2000, en un contexto de crisis: su moneda -El Sucre- había sufrido una devaluación del 400% y mantenía un alto déficit fiscal y una fuerte inflación.
En los primeros meses del nuevo programa se produjo un congelamiento de los depósitos en dólares, dada la falta de liquidez (es decir, la poca disponibilidad de billetes de dólar), un aumento de la inflación en dólares (a raíz de la inercia provocada por el régimen anterior y la quita de subsidios a los servicios públicos) y un ajuste fiscal.
Finalmente, el Gobierno ecuatoriano logró estabilizar la situación, con una ayuda externa: el incremento en el precio de los combustibles y la caída de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de los Estados Unidos, fue lo que ayudó a devolverle liquidez a la economía.



