Un nuevo informe de Unicef revela el impacto devastador de la post-pandemia en la salud mental de los jóvenes argentinos. Los casos de ansiedad, depresión y autolesiones se han triplicado en los últimos dos años.
Los números son lapidarios y generan una profunda tristeza: la salud mental de los jóvenes mendocinos atraviesa una crisis silenciosa y devastadora. Un nuevo informe global revela la tragedia de los jóvenes y la salud mental que la pandemia no solo exacerbó, sino que también no reveló en su totalidad, debido a la priorización de las emergencias físicas.
La tragedia de los jóvenes es el aumento dramático de los casos de ansiedad, depresión y, lo más preocupante, las ideaciones suicidas y las autolesiones. Los hospitales y centros de salud mental en Mendoza están colapsados con la demanda de atención de adolescentes y jóvenes adultos. La tristeza es que este es un problema que está siendo subestimado por el sistema de salud.
La realidad es que la pandemia no reveló el problema en su magnitud. El aislamiento prolongado y la incertidumbre generaron una olla a presión emocional que estalló en los años posteriores. La salud mental en las escuelas mendocinas es ahora un tema central.


