Los Jugos Verdes se han posicionado globalmente como un símbolo de vida saludable, desintoxicación y pureza nutricional, impulsados por la cultura fitness y la promoción de influencers. Se los consume a diario con la creencia de que son la forma más rápida y efectiva de incorporar vitaminas y minerales. Sin embargo, una nueva y rigurosa investigación de la Cátedra de Nutrición de la Universidad de Buenos Aires (UBA) reveló la «sorprendente verdad» de estos batidos detox, alertando que el consumo diario, descontrolado y en altas dosis, puede ser perjudicial para la salud a largo plazo, especialmente para los riñones.
La «sorprendente verdad» reside en un componente natural y usualmente inofensivo: el ácido oxálico, presente en altas concentraciones en vegetales de hoja verde como la espinaca, la remolacha, el perejil y la acelga. Si bien estos vegetales son nutritivos en proporciones normales, al ser procesados en los Jugos Verdes (donde se concentra una gran cantidad de materia prima en un solo vaso), la ingesta de oxalatos se dispara a niveles peligrosos. En el organismo, estos oxalatos se unen al calcio y pueden formar cristales insolubles que, al depositarse en los riñones, aumentan exponencialmente el riesgo de desarrollar cálculos renales, una condición dolorosa y potencialmente grave.
La «sorpresa» del estudio es que muchos consumidores, buscando un beneficio, están inadvertidamente dañando su sistema renal. La UBA advierte que el problema se magnifica cuando las personas realizan «ayunos de jugos» de varios días, donde la única fuente de hidratación y nutrición es el concentrado de vegetales ricos en oxalatos. Además del riesgo renal, los Jugos Verdes concentrados también pueden inhibir la absorción de minerales esenciales. La recomendación de los nutricionistas es clara: consumir vegetales de hoja verde enteros o cocidos, y limitar la ingesta de jugos concentrados a un máximo de tres veces por semana, nunca como reemplazo de comidas.


