En un discurso contundente desde las escalinatas del Congreso Nacional, el presidente recién asumido, Javier Milei, enfatizó el difícil panorama económico que hereda su administración, calificándola como «la peor herencia» para un gobierno hasta la fecha.
Ante una audiencia nacional e internacional, Milei advirtió sobre los riesgos de una potencial hiperinflación, atribuyendo al gobierno anterior una inflación anual del 15 mil por ciento y la necesidad ineludible de un ajuste, señalando que recaerá principalmente en el sector estatal.
«La situación demanda un ajuste y un shock económico«, afirmó Javier Milei, destacando que esta medida impactará negativamente en múltiples aspectos sociales y económicos, incluyendo empleo, salarios reales y un posible aumento en los índices de pobreza e indigencia.

En su discurso, el presidente señaló que aunque se espera una estanflación, es una situación similar a lo vivido en los últimos 12 años, donde el PBI per cápita ha disminuido un 15% mientras la inflación ha acumulado un 5000%. Considera este momento como «el último obstáculo para iniciar la reconstrucción de Argentina«.
En cuanto a la seguridad, Milei describió a Argentina como un «baño de sangre», prometiendo poner fin a la impunidad de los delincuentes y a la influencia del narcotráfico en las calles. Abordó también la problemática social, mencionando la pobreza generalizada y los problemas en el sistema educativo, destacando que solo el 16% de los niños logran completar la escuela en tiempo y forma.

Dirigiéndose a la clase política, responsabilizó a estos líderes por dejar al país al borde de la peor crisis de su historia y advirtió sobre las decisiones difíciles que su gobierno deberá tomar para revertir esta situación.
Asimismo, envió un mensaje a los manifestantes, declarando que aquellos que corten calles no recibirán asistencia del Estado, enfocando su estrategia en un país donde el Estado garantiza derechos pero no tolera la obstrucción del bienestar colectivo.


