La infraestructura digital de Argentina, incluyendo sectores vitales como el bancario, el energético, el control de tráfico aéreo y las telecomunicaciones, es un blanco constante y de alto valor para grupos de ransomware internacionales o naciones con capacidades cibernéticas ofensivas. Ante la escalada de amenazas globales que buscan paralizar servicios esenciales, el Ministerio de Defensa y la Secretaría de Innovación Pública activaron un «plan secreto» de contingencia nacional ante un Ciberataque total. Esta decisión, tomada con estricta reserva, ha desatado «tensión» entre los operadores de servicios esenciales y ha puesto en alerta máxima a las Fuerzas Armadas.
El «plan secreto», denominado Protocolo Ciber-Guardia 2025, establece un sistema escalonado de respuesta que busca garantizar la supervivencia de los servicios esenciales incluso si la red de internet o los sistemas automatizados colapsan. La fase de máxima «tensión» incluye la desconexión total y controlada (hard reset) de los sistemas automatizados críticos: se desactivarían los sistemas de control de la red eléctrica, los switches principales de internet (dejando solo una red de emergencia de banda ancha mínima) y los mainframes de los bancos, obligando a pasar a un «modo de operación manual».
El objetivo del «plan secreto» es claro: aislar la infección digital antes de que se propague a la totalidad del sistema y evitar el colapso social. Esto implicaría que, ante un Ciberataque masivo, el país volvería temporalmente a sistemas de operación más básicos y analógicos para asegurar que hospitales, plantas potabilizadoras y centrales eléctricas sigan funcionando, aunque sea a una capacidad reducida. La «tensión» es alta porque la implementación del protocolo, aunque necesaria, causaría una interrupción masiva de la vida cotidiana, afectando cajeros automáticos, home banking y el transporte.


