Los peritos del caso Cecilia Strzyzowski revelaron un «macabro detalle» sobre el método utilizado para deshacerse del cuerpo, que confirma el horror del crimen. Se determinó el tiempo y la temperatura exacta a la que fue incinerada la joven en la chanchería del clan Sena.
El juicio por el femicidio de Cecilia Strzyzowski en Chaco sumó evidencia que detalla el «verdadero horror» del crimen. El macabro detalle proviene de los informes periciales que, a través de análisis de restos biológicos y materiales, lograron determinar la forma en que fue ocultado e incinerado el cuerpo de la joven.
El horror se intensifica al conocerse que el cuerpo de Cecilia fue sometido a fuego extremo en la chanchería del clan Sena. La pericia confirmó que la quema se prolongó entre tres y siete horas a una temperatura que superó los 800 grados centígrados. Esta información no solo evidencia la brutalidad y el ensañamiento del crimen, sino que también explica la dificultad de los investigadores para hallar restos óseos completos. La alta temperatura y el tiempo prolongado buscaban la completa desintegración, en un intento de borrar la evidencia del homicidio.
El informe es clave para la fiscalía, ya que vincula directamente a los principales imputados con el acto final de ocultamiento. Los «macabros detalles» no solo confirman la participación directa de los acusados en la posterior destrucción de la evidencia, sino que brindan una imagen precisa de la planificación y el desprecio por la vida de la víctima. Este grado de precisión científica es vital para sustentar la acusación de homicidio agravado en el juicio oral.


