El proyecto de ley que el gobierno considera esencial para la «refundación» del país encontró su escollo más duro en la Cámara Alta con cambios inesperados. La fricción es tan intensa que la votación final podría ser postergada, revelando la debilidad en la estrategia de negociación del oficialismo.
El tratamiento de la Ley Ómnibus en el Senado ha desatado una ola de fricción política que amenaza con hacer naufragar la propuesta más ambiciosa del gobierno de Milei. Lo más sorprendente no es la resistencia de la oposición, sino la fricción que se ha generado dentro de las propias filas oficialistas y con los bloques aliados que deberían garantizar la mayoría.
La fricción se concentra en dos puntos: la delegación de facultades al Ejecutivo y el polémico artículo sobre el Impuesto al Tabaco. Varios senadores, incluso de partidos afines, consideran que otorgar facultades extraordinarias al presidente hasta 2027 es un cheque en blanco inaceptable, elevando el tono de las negociaciones que se realizan a puertas cerradas.
El oficialismo llegó al Senado con la confianza de que el apoyo inicial de los bloques provinciales se mantendría, pero la realidad es otra. La defensa de las economías regionales y los intereses particulares de cada provincia, incluida Mendoza, han generado una fricción que obliga al gobierno a ceder en puntos clave. De lo contrario, el proyecto podría volver a Diputados con modificaciones sustanciales.
Este explosivo debate en el Senado es la prueba de fuego para la capacidad de negociación del gobierno de Milei. La fricción interna revela una falta de coordinación en la estrategia legislativa, lo que está siendo capitalizado por la oposición. Para un diario como Box Diario en Mendoza, es crucial observar el voto de los senadores por nuestra provincia, ya que sus decisiones impactarán directamente en el flujo de fondos y los regímenes impositivos locales.
La fricción podría culminar en un escenario de extrema tensión: si la Ley Ómnibus no se aprueba con rapidez, el impacto en los mercados podría ser negativo, sumando angustia a un panorama económico ya complejo. La estrategia ahora es buscar un acuerdo «express» a cualquier costo. Sin embargo, la fricción en el Senado demuestra que la política es mucho más compleja que la confrontación pública que pregona el presidente. La fricción entre aliados es el mensaje que el mercado no quiere escuchar, y el gobierno de Milei lo sabe.


