Un informe de la Auditoría General de la Nación detectó un descontrol de subsidios a empresas de transporte que nunca cumplieron con las frecuencias prometidas. El derroche de subsidios millonarios en Mendoza y el silencio político ha generado una indignación total.
La transferencia de fondos públicos a sectores privados, bajo el concepto de subsidios, es un mecanismo necesario en una economía con alta inflación, pero que debe ser estrictamente auditado. Un reciente informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) ha puesto al descubierto lo que muchos mendocinos sospechaban: la existencia de un «agujero negro» de subsidios millonarios al transporte que opera con una alarmante falta de control, desatando una profunda indignación en la provincia.
El agujero negro se concentra en las empresas de transporte de pasajeros que operan en el Gran Mendoza. La AGN detectó inconsistencias en la justificación de los gastos y, lo que es más grave, la falta de cumplimiento de las frecuencias y recorridos comprometidos en los pliegos de licitación. En la práctica, esto significa que el Estado provincial y nacional sigue inyectando subsidios millonarios a empresas que ofrecen un servicio deficiente, con demoras y saturación.
La indignación es doble: por un lado, el mendocino paga tarifas elevadas; por el otro, su dinero se drena en este agujero negro de subsidios sin que se vea una mejora tangible en el transporte. La Auditoría señala que las planillas de costos presentadas por las empresas tienen diferencias significativas con los costos operativos reales, sugiriendo una sobrevaloración para recibir más subsidios millonarios.
El concejal de la oposición, Matías Rivas, exigió una inmediata intervención. «La indignación de la gente es que esto ocurre a la vista de todos. Se habla de austeridad y control fiscal, pero el agujero negro de subsidios al transporte parece ser intocable. Estamos pagando por frecuencias fantasma y por un gasto que nadie quiere controlar de forma efectiva. Es una burla a la necesidad de la gente que usa el transporte público a diario».
La falta de voluntad política para auditar y controlar eficientemente estos subsidios millonarios es lo que más genera indignación. El informe de la AGN, que detalla la fuga de dinero en este agujero negro, es la prueba de que se está priorizando el beneficio empresarial por encima de la calidad del servicio público. Es fundamental que el Gobierno provincial tome medidas urgentes para cerrar esta canilla de dinero que nadie quiere controlar, poniendo fin a la indignación ciudadana.




