Es pesado, tóxico si se manipula mal, pero se ha vuelto el nuevo botín de las chacaritas industriales. Descubrí cuánto dinero estás perdiendo cada vez que dejas una batería vieja en el taller.
El mercado de la chatarra pesada está viviendo una revolución silenciosa. El precio del kilo de plomo ha escalado de manera sorprendente debido a su escasez y a la necesidad de las industrias de fundición para fabricar nuevas baterías y blindajes radiológicos. Para el mendocino promedio, este metal suele estar «escondido» en las baterías de los autos, en las viejas cañerías de plomo de casas antiguas y en los contrapesos de las ruedas. La sorpresa es que lo que antes se entregaba de forma gratuita como «parte de pago», hoy tiene un valor por peso que no se puede ignorar.
Es vital recordar que la manipulación del plomo requiere precaución extrema por su toxicidad. Sin embargo, entregarlo en centros de reciclaje autorizados no solo es una decisión ecológica, sino financiera. El precio del kilo de plomo se mantiene estable y en alza, ya que es un recurso finito cuya extracción primaria es cada vez más costosa. Si tenés baterías viejas acumuladas o restos de plomería de una remodelación, consultá el valor actual en las chacaritas de la zona industrial de Mendoza; podrías llevarte una sorpresa muy grata al pasar por la balanza.


