Un nuevo incidente en el Paso a Chile ha encendido una luz roja y desatado la furia de las autoridades binacionales. Un policía argentino fue detenido en el control fronterizo al encontrarse 29 municiones de calibre 9mm ocultas en su vehículo, sin declarar. Este no es un caso aislado, sino el quinto suceso de este tipo en el semestre, elevando el escándalo y generando serias dudas sobre la seguridad y el control de armas en el personal de seguridad argentino.
La detención del policía argentino, que intentaba cruzar a Chile, se produjo durante una inspección de rutina. Al ser interrogado por la presencia de las 29 balas, el efectivo alegó que se trataba de un «olvido» o un «descuido» tras una práctica de tiro, una excusa que fue inmediatamente rechazada por la fiscalía chilena y por Gendarmería Nacional. La furia de las autoridades se debe a la recurrencia de estos casos, que no solo violan las leyes aduaneras, sino que socavan la confianza entre las fuerzas de seguridad de ambos países.
La situación es grave porque la ocultación de municiones, especialmente las de calibre 9mm que es el reglamentario, sugiere una intencionalidad que va más allá del simple descuido. La furia de las autoridades fronterizas chilenas ha sido evidente, ya que este tipo de incidentes alimenta la incertidumbre sobre la porosidad de la frontera y el potencial tráfico de elementos bélicos. El policía quedó detenido y será sometido a un proceso judicial en Chile, enfrentando cargos por infracción a la Ley de Control de Armas y Explosivos.
Para Mendoza, la provincia con mayor flujo hacia Chile, este escándalo con el policía argentino es particularmente sensible. La seguridad en el Paso Cristo Redentor es vital para el comercio y el turismo. Cada caso de contrabando o infracción de este tipo pone en tela de juicio la profesionalidad de los uniformados que deberían ser los garantes del control. La furia no solo es de las autoridades, sino también de los ciudadanos que temen que la frontera se convierta en un colador para actividades ilícitas.
La furia y el escándalo obligaron a la cúpula policial argentina a emitir un comunicado de urgencia, prometiendo una investigación interna rigurosa y la aplicación de sanciones ejemplares. El caso del policía argentino detenido con las 29 balas es un llamado de atención sobre la necesidad de extremar los protocolos de revisión y control para el personal que cruza la frontera. Un simple olvido, como alega el uniformado, se ha transformado en un incidente diplomático y judicial de gran magnitud, demostrando que en la frontera, cualquier error puede desatar una crisis.


