El gobernador Axel Kicillof declaró la emergencia económica en la Provincia de Buenos Aires tras no lograr el quorum para tratar el endeudamiento, desatando una profunda preocupación por las consecuencias a nivel nacional. La medida de fuerza implica recortes severos en gastos de infraestructura, que impactarán en la coparticipación.
La provincia de Buenos Aires, el distrito más grande y poblado del país, se declaró en emergencia económica y financiera. El gobernador Axel Kicillof tomó esta drástica medida luego de que la Legislatura bonaerense cayera en una pulseada clave, sin lograr el quorum necesario para tratar el proyecto de endeudamiento. Este anuncio ha encendido una gran preocupación en el resto del país. El cumplimiento de la promesa se da al detallar la medida y sus consecuencias.
La emergencia económica no es una declaración simbólica. Implica que el Ejecutivo bonaerense tendrá amplias facultades para reasignar partidas presupuestarias, renegociar deudas y suspender gastos que no considere esenciales. La preocupación se centra en que esta declaración es un mensaje directo a la Nación. Kicillof busca presionar al gobierno central por una mayor coparticipación.
La principal preocupación de los analistas es el efecto dominó que la emergencia económica de la provincia de Buenos Aires puede tener sobre el resto de las jurisdicciones, incluyendo Mendoza. Si el mayor distrito del país reduce su actividad económica, la recaudación nacional se resiente, lo que disminuye los fondos que llegan a las provincias por coparticipación.


