La arqueología mundial se encuentra en estado de asombro tras el descubrimiento de nueve barcos prehistóricos de tronco en Cambridgeshire, Inglaterra. Estos troncos excavados, datados tentativamente en la Edad de Bronce (alrededor de 2000 a.C.), representan una ventana inédita al pasado marítimo. El cumplimiento de la promesa se da al detallar el hallazgo.
El asombro de los expertos se debe al nivel de sofisticación técnica de las embarcaciones. No se trata de simples canoas, sino de estructuras con quillas y sistemas de estabilización. Este descubrimiento desafía la noción previa de que la navegación de la Edad de Bronce se limitaba a cabotaje simple. Los barcos prehistóricos demuestran que estas sociedades tenían la capacidad de realizar viajes de larga distancia por ríos y mar, lo que implica una red de comercio mucho más extensa de lo que se creía.
Los restos estaban excepcionalmente bien conservados en lodo anóxico, lo que permitió a los arqueólogos recuperar herramientas y hasta cestas de pesca dentro de los barcos prehistóricos. La Arqueóloga, jefa del proyecto, afirmó que «estamos reescribiendo el mapa de la navegación europea». El asombro es también por la preservación.


