Revelan ruinas prehistóricas en Mendoza que reescriben el origen de las civilizaciones locales y su legado

Un equipo de la UNCuyo encontró estructuras enterradas que duplican la antigüedad de los asentamientos conocidos hasta ahora en la provincia. El sitio promete revelar conexiones impensadas con culturas andinas ancestrales que llegaron a la región.

Un silencio de siglos fue roto esta semana en la precordillera mendocina, cuando un equipo de investigación de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) anunció un hallazgo que ha dejado en un estado de asombro a toda la comunidad científica. Se trata de un complejo de ruinas que, preliminarmente, datan de hace más de 4.000 años, duplicando la antigüedad de los asentamientos humanos más antiguos que se conocían en la provincia. Este descubrimiento monumental no solo llena un vacío en la historia prehispánica local, sino que obliga a reescribir los capítulos iniciales sobre cómo y cuándo se colonizó el pie de la Cordillera de los Andes en Cuyo.

El sitio, ubicado estratégicamente en una zona de difícil acceso cerca de Uspallata –cuya ubicación exacta se mantiene en reserva para protegerlo de saqueadores–, revela estructuras complejas de piedra, sistemas de canalización de agua y lo que parecen ser vestigios de un centro ceremonial o defensivo. Los análisis iniciales de carbono-14 en restos orgánicos encontrados en el lugar sugieren una ocupación mucho más temprana que la de las culturas Huarpe o Puelche. Este dato es crucial, pues implica que los primeros pobladores de la región poseían conocimientos de ingeniería y organización social que hasta ahora se atribuían a períodos mucho más recientes.

La clave del asombro reside en la sofisticación de los restos. A diferencia de simples campamentos de caza y recolección, estas ruinas prehispanicas mendoza muestran planificación. Los arqueólogos, liderados por la Dra. Elena Gutiérrez, creen que el sitio podría haber servido como un punto de enlace fundamental entre las grandes culturas andinas del norte (como Tiahuanaco) y los grupos del sur. «Estamos hablando de un puente cultural que no figuraba en nuestros mapas», explicó Gutiérrez en conferencia de prensa. «La evidencia sugiere que hubo una intensa interacción, un intercambio de saberes y quizás incluso rutas comerciales que se extendían por miles de kilómetros y que Mendoza era un nodo central».

El equipo de la UNCuyo ya ha iniciado trabajos de excavación a gran escala, financiados por el CONICET, para intentar descifrar el sistema de escritura o simbología que acompaña a algunas de las piedras talladas encontradas. Estas inscripciones, aún indescifrables, añaden una capa más al misterio y la fascinación. Si se confirma la vinculación con culturas de mayor desarrollo, el legado de las ruinas prehispanicas mendoza podría posicionar a la provincia como un nuevo polo de estudio arqueológico a nivel continental. Este giro histórico no solo enriquece el patrimonio mendocino, sino que ofrece una nueva perspectiva sobre la complejidad y riqueza de los pueblos que habitaron esta tierra antes de la llegada de los europeos.

El hallazgo tiene implicaciones directas para la identidad de la región. Entender que los ancestros de Cuyo eran parte de redes culturales extensas y complejas es un golpe a la narrativa histórica simplista. La sensación de asombro se mezcla con un renovado orgullo por la profundidad de la historia local. La Dra. Gutiérrez concluyó: «Estamos frente a la posibilidad de reescribir no solo un capítulo, sino un libro completo. La precordillera guardó este secreto durante milenios, y ahora, al revelarse, nos da una lección de humildad sobre cuánto desconocemos de nuestro propio pasado». El trabajo de protección y estudio de este nuevo tesoro arqueológico es ahora la prioridad máxima para las autoridades culturales y científicas de Mendoza.

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