La Unión Tranviarios Automotor (UTA) y los empleados del sector recibieron una notificación explosiva: las cámaras empresarias del transporte anunciaron que el Salario Anual Complementario (SAC), conocido como aguinaldo, se abonará en varias cuotas. La justificación oficial es la «insuficiencia de recursos y el retraso en la acreditación de subsidios nacionales y provinciales».
La indignación de los trabajadores y sus familias es mayúscula. En un contexto de alta inflación, el aguinaldo es un ingreso vital para afrontar los gastos de fin de año, deudas o vacaciones. Pagarlo de forma fraccionada anula su principal función: ser un ingreso extra significativo.
La contradicción de los subsidios
El argumento de «falta de fondos» se vuelve insólito cuando se analiza que el sector del transporte público es uno de los más subsidiados del país. Los empresarios reciben ingentes sumas del Estado para garantizar la operatividad y los salarios. La sospecha de los sindicatos es que esta maniobra busca presionar al Gobierno para acelerar el flujo de esos subsidios o conseguir mayores beneficios.
“Es una burla. Nos dicen que no tienen dinero mientras operan con subsidios millonarios. El aguinaldo es un derecho y lo vamos a defender con medidas de fuerza”, anticipó el secretario general de una de las seccionales de la UTA a Box Diario.
Legalmente, el pago del aguinaldo en cuotas requiere un acuerdo paritario con el sindicato y una homologación por parte del Ministerio de Trabajo, algo que hasta ahora no ha ocurrido. Los gremios ya amenazan con un paro total de actividades si no se garantiza el pago íntegro en la fecha legal.
La situación es un termómetro del conflicto entre el sector privado, que busca maximizar ganancias con asistencia estatal, y los trabajadores, que ven peligrar un derecho esencial. El transporte de pasajeros podría sufrir nuevas interrupciones, afectando a millones de usuarios que dependen del servicio para movilizarse en el Área Metropolitana y las grandes ciudades como Mendoza.


